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Las 24 Horas de Le Mans se han convertido en coto de caza para Audi y este bólido es una efectiva manera de trasladar a la conducción cotidiana los adelantos logrados en esa maratónica competencia.

A partir del Audi R8 esta marca ha escrito una singular página en la historia del automóvil: montar un motor diesel de 12 cilindros en un superauto con 5,934 centímetros cúbicos de desplazamiento.

El resultado ha sido un sorprendente bólido con una asombrosa potencia de 500 caballos de fuerza y un torque de 1,000 Newton-metro. Su aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora es de 4.2 segundos, mientras la velocidad máxima excede los 300 kilómetros por hora, es decir, valores propios de carros para pistas de carreras.

Asunto de familia…

El desarrollo del R8 TDI Le Mans proviene directamente del Audi R10, vehículo que se ha alzado con la victoria en dos ocasiones en Le Mans.Propulsado con una planta poder de 12 cilindros en V a 60º, la alimentación es del tipo de riel común con dos bombas de alta presión accionadas por cadena.

El ángulo entre cilindros evita la inercia de momento que se podría dar en otros grados de inclinación.

La familia de motores TDI de Audi se ha caracterizado por su dinamismo, que le imprime la personalidad deportiva ya presente en otros modelos de la marca.

El motor V12 TDI se fabrica en la planta de Györ en Hungría y es el paso evolutivo luego de la manufactura de versiones de 6, 8 y 10 cilindros, tanto de gasolina como diesel.

Otra herencia recibida en el Audi R8 TDI Le Mans es la transmisión de motricidad en las cuatro ruedas tipo quattro.

Más tecnología, menos peso y mejor dinamismo

El chárter de esta máquina está fabricado con un compuesto especial que incluye granito vermicular, denominado GJ-450, anteriormente utilizado en otros motores Audi.

Este producto es 40 por ciento más rígido, 15 por ciento más ligero y 100 por ciento más duradero que los materiales tradicionales utilizados en la construcción de motores.

Sus culatas tienen tres elementos: la parte inferior de aleación de aluminio de alta resistencia, el conducto superior de aceite y la estructura de soportes para los dos árboles de levas.

Además de la inyección principal de combustible se realizan inyecciones previas y posteriores.

Las anticipadas sirven para suavizar la dureza acústica de la combustión y las tardías aumentan la temperatura de los gases de escape, ayudando a la regeneración de los filtros de partículas. El par de turbocompresores producen una sobreali-mentación de hasta 2.6 bares, causante primaria del generoso par motor de 1,000 Nm.

La carrocería Space Frame de aluminio no tiene elementos pegados, sino unidos con tornillos de tres niveles de torque. Con este sistema único de Audi se reduce el peso de la estructura y se genera mayor resistencia a la torsión.

Lo esencial debe ser sencillo

El arreglo ergonómico del Audi R8 TDI Le Mans responde a la filosofía antropocentrista de la marca, en la cual lo esencial es que el conductor y su acompañante tengan las ventajas del funcionamiento del auto sin boato o exageraciones. Esto se hace especialmente valioso cuando se conduce a altas velocidades. La sencillez y fácil comprensión de la información de los mandos permiten mayor seguridad, confort y percepción de la emoción al conducir un deportivo de pura sangre.

Amigo del medio ambiente

A pesar de ser un superauto, el R8 TDI Le Mans cumple con las normas Euro 6 que entrarán en vigor dentro de seis años.

Su catalizador trabaja con una solución de urea llamada AdBlue, la cual se aplica al sistema de escape. Al elevar su temperatura por los gases de la combustión, la urea se transforma en amoníaco, el cual disgrega el óxido de nitrógeno en agua y nitrógeno.

Fuente: Mundomotoronline