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La evocación de la figura materna como el ente que trasciende todos los planos de la existencia, es el eje que utilizó la escritora Lourdes Chamorro César para hilvanar una historia en la que narra entre versos y prosas, su travesía homérica contra el cáncer de senos.

Bajo el nombre de “Hola mamá, tengo cáncer…”, presenta el libro este miércoles en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica con el fin de compartir su experiencia con el monstruo de infinitos tentáculos, el pseudónimo que en su bitácora le dio al cáncer HER2, uno de los más agresivos que se conocen.

Aunque Chamorro César perdió a su madre cuando apenas tenía 9 años, le escribió una carta días previos a recibir su diagnóstico en la que le confesaba el temor que la invadía ante aquella protuberancia que se había descubierto dos meses antes y que por no interrumpir la presentación de la Antología de Cuentos nicaragüenses que preparó junto a Max Lacayo y Julio Valle Castillo, no le prestó importancia.

El encuentro con la autora fue una entrevista en doble vía, en la que ella no solo respondió mis interrogantes, sino que también me sometió a un escrutinio sobre la experiencia que significó para mí haberme imbuido en su obra.

Y cómo no expresar las sensaciones que despierta leer el testimonio de una mujer que vio cómo muchos aspectos de su feminidad se veían destrozados por los efectos de los tratamientos. Ser testigo de lo que significó para ella ver cómo el cabello que por años había cuidado se escurría por la coladera del baño, es sin duda impactante, no obstante es más fuerte saber que un día tomó la determinación de quitarse la peluca y los pañuelos y plantarse frente al cáncer con su mejor cara, y lo mejor de todo es que pudo volver al salón de belleza y volvió a ponerse de pie.

Antes de este libro, Chamorro César había presentado una obra de teatro, un poemario y la antología antes mencionada, sin embargo, admite que la presentación de este libro es el evento de su vida, porque significa una especie de renacimiento.

“Este libro trasciende mi pasado, me ayuda a celebrar la vida, es una segunda oportunidad que Dios me está dando. Esta no es una simple presentación, sino un evento inolvidable para mí. Yo me siento en una fiesta sublime, una fiesta del alma”, señaló

Chamorro asegura que el libro se escribió solo y sin ningún tapujo admite que sufrió el “chemio brain”, el efecto secundario de las quimioterapias que afecta la memoria, la atención, la concentración y la capacidad para realizar diversas tareas mentales.

“Yo comencé a perder un poco el hilo de lo que decía y escribía. Al ver que se me dificultaba mucho escribir en el momento me propuse escribir un capítulo al mes. La primera publicación no fue un ejercicio de memoria, comencé a sentir el efecto del "chemio brain" y me animé a seguir escribiendo. A veces salía de la aplicación de los químicos y empezaba a escribir en la mente con la dificultad tremenda de retener las ideas. Hay un capítulo en el que empecé a hablar de algo y no gané la batalla y tuve que seguir hablando de lo que en ese momento me dictaba el sentimiento”, sostuvo.

Redes Sociales

Algo significativo es que muchos de los capítulos del libro, la dramaturga y poeta los escribió en Facebook, algo que ella asegura no fue un acto de valentía “sino comodidad después de que me había escondido dos meses de todo el mundo, aún de mis hijos, le debía una explicación a la gente que me quiere. Un día se me ocurrió ir a Facebook y hacerlo público”.

Chamorro César en su libro también hace un homenaje a su familia y amigos que estuvieron apoyándola en todo momento, especialmente a su esposo, a quien bautizó como el cirineo que supo ayudarle a cargar la pesada cruz del cáncer.

“No soy una heroína, el cáncer me tomó desprevenida, no pensé en vencerlo en el primer momento, cada paso era una batalla. La crisis espiritual fue la batalla que vencí más fácil, hice cuestionamientos a Dios pero cuando supe que tenía cáncer le agradecí que me pasó a mí y no a uno de mis hijos”, argumentó.