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Amor. Es la palabra que mueve su vida, es su opción fundamental, “mi abrazo a los que quieran compartir conmigo”, señaló.

Bondad. Para él en el mundo de hoy en el que todo se cotiza por el éxito económico, la bondad es el único valor que permanece.

Camino. “La vida siempre es un proyecto paso a paso. Hacemos camino al andar”, comparte.

Dios. “Mi razon de ser y la respuesta a todos mis interrogantes”, admite.

Esperanza. Este es el deseo de cada día de su vida, “sentir que la Nicaragua por la que siempre he luchado sea próspera y feliz”.

Familia. “Es la que da sentido a mi lucha y mis desvelos”, asegura.

Gratitud. “Mi agradecimiento al cariño recibido con la flor más linda de mi querer”, reconoce.

Hospitalidad. Esta palabra la relaciona con la mano tendida y generosa del pueblo de Nicaragua, ejemplo de todos los países.

Ilusión. “Es cada minuto de mi vida. Un renacer fresco”.

Jovial. Es para él la “alegría joven y desenfadada del nica”.

Kaleidoscopio. “Las mil caras de la cultura nacional y los mil colores que hacen felices a los demas”, define.

Luz. “Mi deseo de transmitir en la noche oscura a mi hermano un rayo de esperanza”, revela.

Mar. Manifiesta una gran pasión por su inmensidad, “susurro en el agua, fecundidad infinita”.

Niños. Ser niño es “lo más grande que el ser humano llega a ser. Ilusión, sonrisa, cariño, esperanza, futuro”.

Orgullo. Para él es la “sensación de poder servir a tanta gente en Nicaragua en un punto de encuentro para todas y todos”, como lo es Hispamer.

Pasión. La energía que le motiva a buscar lo mejor en cultura y educacion.

Quehacer. Está enfocado en todos y cada uno de los minutos de su vida servir al proyecto cultural por el que ha soñado siempre. 

Resiliencia. “Lucha permanente para ver la luz y descubrir la verdad cuando solo veo oscuridad”.

Ternura. Para Jesús de Santiago no hay escena más maravillosa que la ternura de un niño o el amor de dos adultos mayores.

Unidad. Es su permanente sueño para luchar por una Nicaragua posible, fraterna y dialogante. 

Visión. Considera que es “la luz que he tenido para transformar los libros en un espacio cultural-integral”.

Web. Palabra difícil, para todas las personas nacidas en los años 50 y 60.

Xocoyote”. En México nombran así a un niño pequeño, pero también extendible a una comunidad que desea vivir como los niños, con ilusión y ternura.

Yunque. Se compara con este por “la dureza que tengo para aguantar los golpes de la vida, sin rendirme ni romperme”.

Zurcir. Este es el “deseo que tengo de cerrar las heridas de toda Nicaragua para hacer surgir un país de prosperidad y progreso”.