•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Continúa el rebobinado de la saga de los monstruos más feos y mortales del espacio, inventados por la cinematografía: el xenomorfo simplemente denominado Alien, un ser capaz de sobrevivir en las peores condiciones sin perder su efectividad como asesino.

Si bien la nueva producción fílmica tiene un alto atractivo comercial, con lo mejor en efectos especiales, y tener a su mismo director, la primera película “El Octavo Pasajero” (1979), sigue sin tener competencia como un clásico de la cinematografía, donde se mostró la capacidad mantener el suspenso de principio a fin, en un género de extraterrestres malos que ya se había agotado desde finales de los años sesentas.

Para quienes recomienzan a descubrir a este animalejo totalmente instintivo, sin sentimientos, sin piedad, ni capacidad de pensar, podrá ser una espléndida película de acción y terror, sin embargo las salpicaduras de sangre y su aspecto “gore” se inscribe en una tendencia que no da nada novedoso.

“Alien Covenant” ocurre diez años después de “Prometeus”, cuyas historias tratan de explicar el origen de los aliens, algo que nos tuvo sin cuidado por más de treinta años, durante cuatro películas, más las dos aventuras que los alienígenas tuvieron con los depredadores, mejor conocidos como los horrorosos cazadores espaciales que también tienen su propia saga cinematográfica. 

Así es que regresamos a situaciones conocidas, tal como sucedió en 1979 con el carguero Nostromo, ahora las víctimas viajan en la nave Covenant, con la diferencia que en vez de carga comercial, este lleva a miles de colonos criogenizados, que esperan despertar en un planeta listo a ser colonizado.

Como incautos igual caen los tripulantes y se desvían para verificar una señal de auxilio que proviene de un planeta cercano, donde un equipo de tripulantes (cuyos trajes parecen sacados de los rebeldes de Endor, en El Retorno del Jedi). Al visitar el lugar “sorpresaaaa”, se encuentran con una gigante nave extraterrestre parecida a una herradura.

Durante la exploración se encuentran con que la señal que los atrajo, proviene de la nave de  Elizabeth Shaw (Noomi Rapace), sobreviviente de la desastrosa misión anterior. A partir de entonces comienza el festín que comienza con un protoalien degustando a los primeros humanos, y pronto de los huevos comienzan a saltar embriones alienígenas y los gritos comienzan, gracias a que el androide David (Michael Fassbender). Acá la heroína ya no es Ripley sino Karine (Katherine Waterston) la joven con el aspecto de Demmi Moore en “La Sombra del Amor”.