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Se graduó como filólogo de la UNAN-Managua y ejerció poco la profesión porque la magia pudo más. René Bermúdez tiene 24 años de hacer magia de forma profesional. En esa trayectoria ha vivido de todo, desde una paloma electrocutada hasta cancelación de compromisos por motivos mayores.

“No tuve una formación académica profesional. Ni tuve un tutor de magia. Yo lo comencé a trabajar de forma empírica a través de libros. Gracias a la tecnología por internet podés recibir tutoriales online, en aquel tiempo era más difícil”.

Más difícil todavía era el hecho que en el país no había cultura de contratar magos para eventos, sino payasos, cuenta Bermúdez, quien adoptó el nombre artístico de “el mago Abdul”.

“Yo no tenía ese nombre al inicio. Tenía otro que se escuchaba muy psicodélico e infantil. Yo admiraba mucho al mago Abedul por su estilo, él manejaba una maletita en la que cabía todo su show. No necesitaba grandes herramientas, ni baúles”, relata.

Su nombre era Calalú. Daba mucha gracias y decidió cambiarlo.

“De esto vivo”

“Ha sido un trabajo difícil por eso vivo en constante renovación. Se me viene a la cabeza inventarme espectáculos cuando me cuesta dormir”, dice. El mago Abdul afirma que en Nicaragua las personas creen que la magia es solo para piñatas o fiestas infantiles “cuando en realidad en el mundo entero los magos llenan teatro para todo público y con entradas caras”.

Señala que en el país la aceptación no ha sido muy grande “pero va creciendo”.

 El mago afirma que en Nicaragua las personas creen que la magia es solo para piñatas o fiestas infantiles “cuando en realidad en el mundo entero los magos llenan teatros para todo público y con entradas caras”

Para él hacer este tipo de espectáculo además de entretener tiene la finalidad de inculcar la magia en el público y que vea que se puede usar en muchas funciones. 

Aunque se graduó de la carrera de filología y comunicación de la UNAN-Managua, Bermúdez no aplicó mucho su profesión en la empresa privada porque, según dice, le gustó más la magia. “Este es mi trabajo. De esto vivo. Perfectamente puedo estar en una agencia donde estuve antes, pero la magia, el arte es lo que me apasiona y por eso estoy aquí”.

¿Mago o payaso? 

El mago Abdul expresa que es recurrente la confusión entre la gente que mago y payaso son lo mismo y eso “merma trabajo”.

“La gente contrata un payaso que tiene todo integrado. Es más barato, un mago puede costar dos o tres veces más para eventos infantiles. No es ofensivo, pero a veces la cultura de algunas sociedades te dicen payaso o que hacés payasada por hacer reír, te lo dicen de manera descriptiva y te sentís mal porque si bien entretenemos con chistes, no es una payasada”.

A muchos payasos les gusta que les llamen magos, dice Abdul, pero son realmente pocos los que conjugan ambos oficios. “Un payaso puede hacer magia chusca, no misteriosa con música, con caracterización”, dijo el mago.

¿Hay buen pago?

Según el reconocido artista, a pesar que la magia es conocida como la reina de las artes,  (porque lleva actuación, desplazamiento escénico, coreografía)  pero como no hay mucho contrato, no es mucho (la paga) “tengo la suerte que cada vez crece mi público y me dicen que vale la pena cada dólar por contratarme. Todavía estamos en la cuesta, no hemos llegado a la cima”.

Afirma que aunque no factura una gran cantidad, puede vivir de la magia sin problemas.

Una de sus compañeras es Lola, la tórtola que lo acompaña en sus shows de magia. “A pesar que trabajamos con animales, le inculcamos al público que no los maltrate. En mi show involucro de todo un poco, pero últimamente me especializo en magia cómica para adultos. Hacer reír y sorprender a la gente”. 

Y como anécdota curiosa  relata entre risas que en una presentación con una tórtola voló, se dio contra un gran reflector y se electrizó . “El público pensó que la paloma estaba muerta, pero en realidad estaba viva”.

Tampoco el mago Abdul se ha escapado de la difamación, pues cuenta que durante sus más de 20 años de trayectoria solo ha faltado a tres compromisos y justificados, pero que personas se han dedicado a darle mala fama dentro del gremio artístico. “Eso ha significado un bajón en mi agenda de contratos. Me cancelan de último momento. Siento que más allá de la revancha, es cuestión de maldad, de perjudicar a una persona que de esto vive”. 

A pesar de esas malas experiencias el mago cuenta con futuros proyectos como la realización de “Cuentos mágicos” en junio, gira departamentales, presentaciones en parques y escuelas del país para llevar un mensaje ecológico y de amor a la vida.