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Son 14 años y, con el estreno de esta semana, son cinco entregas de las aventuras del extravagante pirata Jack Sparrow (Johnny Deep), quien aquí se enfrenta a uno de sus peores enemigos: el capitán Salazar (Javier Bardem), quien va matando piratas por los siete mares en busca de venganza contra nuestro ebrio héroe. 

Sparrow fue una de las grandes propuestas cinematográficas de Disney en 2003, una antítesis del acostumbrado canon de moralidad y valores que antes impuso esta productora, que en ese entonces bajo la batuta del productor de espectáculos fílmicos Jerry Bruckheimer y la dirección de Gore Verbinski (hasta la tercera película), se convirtió en un éxito rotundo. 

El protagonismo se lo lleva un personaje alcoholizado, traicionero y egoísta, cuyos movimientos se dan por su bienestar particular. Contra todo pronóstico esto se transformó en  una bocanada fresca para el cine de aventuras gracias a que nuestro pirata también es un tipo ágil con la espada, inteligente, ingenioso, pero también gracioso. Similar a  “El Manco”, protagonizado por Clint Eastwood, en “Por unos dólares más”. Películas donde el héroe principal no se queda con la chica.

Esta  nueva entrega de “Piratas del Caribe”, nos trae más de lo mismo que las anteriores entregas, aunque con un Sparrow ya apagado desde la anterior película, y ahora totalmente opacado por la caracterización de uno de los más grandes villanos y mejores actores del cine moderno: el español Javier Bardem, construido por algunos de los máximos directores de su país, pero más recordado por sus éxitos de taquilla internacional en la película de James Bond “Skyfall”, y en especial por su protagonismo como el implacable asesino de “Sin lugar para los débiles”, que le valió el premio Óscar.

Bardem es la base de este filme, que con la ayuda de escenografías digitales submarinas impresionantes y tiburones fantasmas, te dejan una cita  entretenida que vale la pena ver, aunque ya no sorprende tanto como el primer filme de la saga.

La trama nos regresa a los mares de un mundo de piratas inmersos en fantasías y aventuras donde el maldecido capitán fantasma Antonio Salazar logra salir del llamado “Triángulo del Diablo”, y su única misión es vengarse de Sparrow, quien sigue con su mala racha, ahora al timón destartalado navío Dying Gull.

Para escapar de Salazar, Sparrow deberá hacerse del Tridente de Poseidón y, para encontrarlo, se une a la astrónoma Carina Smyth (Kaya Scodelario) y Henry Turner (Brenton Thwaites), un soldado de la Marina Real e hijo de Elizabeth Swann (Keira Knightley) y Will Turner (Orlando Bloom), quien en la tercera película “Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo” queda condenado a vagar por la eternidad en el barco fantasma el Holandés Errante.