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Tras una campaña de promoción que borró los límites entre ficción y realidad, más propia de un político que de una serie televisiva, “House of Cards” inauguró su quinta temporada en Netflix. Y ahora los Underwood podrían volver a ser socios, aunque no los uniría el amor sino el espanto: en su afán de conservar el poder, serán más malvados que nunca.

Sucede que Frank (Kevin Spacey) y Claire Underwood (Robin Wright) optarán por el camino del terror al pretender involucrar a los Estados Unidos en una guerra que les permita tapar escándalos y escalar encuestas. “We make the terror” (Nosotros hacemos el terror), se leía hace unos días en la cuenta de Twi-tter oficial de la serie, junto a una foto de la bandera de Estados Unidos invertida. Y antes que un eslogan es una declaración de principios del presidente y su primera dama.

Frank y Claire se ubican en el centro del poder político norteamericano, pero como las elecciones permiten un único candidato a la presidencia, tendrán que dirimir si se convierten en aliados o se destruyen mutuamente. Porque es sabido: para ellos, todo vale. Y sin dudas ahí está el gran atractivo de la ficción que evidencia el lado más oscuro de la Casa Blanca.

En “House of Cards”, que ya cosechó seis premios Emmy, Spacey y Wright desdoblan sus roles: además de lucirse en sus papeles (cada uno obtuvo un Globo de Oro por su actuación), tomaron distintas responsabilidades en la elaboración de la ficción. Por caso, ambos son productores ejecutivos. Y como ya había sucedido en la segunda y tercera temporada, en esta quinta entrega la actriz también dirigió cuatro de los 13 capítulos.

“House of cards”  fue la primera serie original de Netflix. La plataforma de streaming lanzó esta producción en 2013. No lo hacía como un simple experimento, sino apostando a lo grande, con directores como David Fincher (El club de la lucha), actores de la talla de Kevin Spacey (Seven, American Beauty) y Robin Wright (La princesa prometida, Forrest Gump), entre otros, y un showrunner  brillante y magistral: Beau Willimon. 

Trump y House of Cards 

A lo largo de las cuatro temporadas ya emitidas, se vio cómo Frank Underwood, junto a su esposa, logran maquinar un plan para quedarse con el sillón presidencial de la Casa Blanca.

Pese a que solo se trata de ficción, la historia se ha comparado con el actual clima político de Estados Unidos y el gobierno de Donald Trump, ya que existe más de un paralelo entre el programa y la realidad. Ello, debido a que la llegada del magnate a la presidencia ha cambiado la percepción que la gente tiene sobre la serie.

Esta sensación debe incrementar a partir de esta semana, con la producción ya disponible en la plataforma de streaming, después de que en el primer capítulo de la cuarta temporada, Underwood pareciera hacerle un guiño a Trump, al ejecutar acciones en el Congreso que escapan a los protocolos políticos de los parlamentarios. Por otra parte, es evidente que la guerra de Underwood contra el terrorismo de ICO, también parece ser un símil de la lucha de Trump con el Estado Islámico.

Las semejanzas no solo han sido notadas por los espectadores, quienes se sorprendieron por todos los adelantos que ha emitido Netflix, incluyendo el que lanzó el día de la investidura de Trump; sino que también por los mismos protagonistas de la serie, quienes aseguran que en muchas situaciones es como si el mandatario se inspirara en “House of Cards”.

“Trump ha robado todas nuestras ideas para la temporada seis. Realmente no sé qué vamos a hacer”, dijo la actriz Robin Wright, en entrevista con la revista Variety.