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Tras varios sencillos de éxito mundial, sin haber publicado siquiera su primer disco, Dua Lipa pisa fuerte a los 21 años para hacerse un hueco en el reino de las divas a una combinación musical que bebe del pop británico más osado y del gusto balcánico por el hip hop.

“Todo lo que soy, mi forma de pensar y actuar, está influido por el hecho de pertenecer a dos lugares; por eso me siento afortunada”, declara a EFE la joven artista durante una charla por el lanzamiento de su primer álbum, de título homónimo.

Lipa (Londres, 1995) se crió en el Reino Unido, en el seno de una familia de emigrantes que abandonaron Kosovo en los peores años del conflicto de la antigua Yugoslavia y allí se nutrió de las escuchas paternas, que había tocado en una famosa banda de rock de su país y que se deleitaba con Bob Dylan, Radiohead y Stereophonics.

“Era inevitable que cayera en este mundo”, comenta la cantante con cierta sorna. Dua Lipa

Cuando varios años más tarde su familia regresó a Pristina, Lipa se trasladó con ellos y residió en la capital kosovar durante cuatro años, antes de retornar a Londres para probar suerte en el mundo de la música.

“En el colegio había descubierto que me encanta actuar delante del público”, cuenta.

Entre los múltiples trabajos que desempeñó entonces estaba el de modelo. Esta joven de 1,73 centímetros de altura, labios carnosos y  profunda y oscura mirada magnética, recuerda cómo la descartaban por no tener la talla adecuada y cómo la emplazaban a perder peso.

“Me generó ciertos problemas de confianza con mi físico y creo que al día de hoy todavía lidio con ello, por eso me gustaría pensar que puedo ayudar a mis seguidores si se encuentran en la misma situación», revela Lipa, que en una industria que tiende a la hipersexualización defiende que “lo más importante es la música”.

Buenas canciones no le faltan, con producciones en las que flirtea con el sonido “indie” y el del “hip hop”, influencia heredada de su juventud en Kosovo, como se percibe también en la manera de narrar historias y enfocar la vocalización de las letras.

El éxito “Blow Your Mind” es un claro ejemplo, pero antes de este llegó “Be the One”, con el que deslumbró gracias a un timbre grave y sensual impropio de un talento tan joven. “Para mí es muy fácil cantar en esa tesitura, más que en las agudas”, comenta Lipa sobre un aspecto que curiosamente fue objeto de conflicto con un profesor de canto en su niñez.

En diciembre de 2015, la artista se coló entre los finalistas de la apuesta “Sound of 2016”, que organizó la cadena BBC entre expertos musicales para predecir qué nuevos talentos marcarían la pauta en los meses siguientes.

“Ni yo ni nadie esperábamos que aquello sucediera. Solo tenía un tema en el mercado, que había tenido una gran aceptación, eso sí; la gente adoraba la canción, pero yo no estaba lista para lanzar mi álbum”, recuerda.

Lejos de dejarse llevar por la premura de la industria, Lipa siguió lanzando sencillos. Así llegó su primer gran premio, el galardón del público en los European Breaking Borders, en el que se impuso a las españolas Hinds y con el que se celebra a los artistas emergentes del continente capaces de traspasar fronteras.

“Aquello fue muy excitante, porque además yo me siento muy europea y me permitió viajar por numerosos países”, señala Lipa.

Entre otras cosas, se le compara mucho con Lana del Rey: “Me parece una artista increíble, muy inspiradora, pero creo que las comparaciones vienen del hecho de que compartimos el mismo representante”, asevera sin posibilidad de réplica.

Este viernes ha llegado al mercado “Dua Lipa” (Warner Music) y con él la posibilidad de descubrir un disco de pop “de gran diversidad”, no solo en lo musical, también en lo sentimental, con momentos para reforzar la confianza en uno mismo, algo de lo que ahora no parece ir tan falta.

¿Un sueño de futuro? “Seguir cantando y, algún día, realizar una gira por grandes pabellones”, proclama con una sonrisa.