•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Multitud de fans acudieron el miércoles por la noche al concierto que ofreció la cantante estadounidense Ariana Grande en París, con el que reanudó su gira mundial interrumpida tras el atentado en Mánchester, organizado bajo grandes medidas de seguridad.

La policía dio cuenta de un “dispositivo particular” de seguridad, debido a un “contexto simbólicamente fuerte”. Lo anunció el martes en un comunicado, horas antes de que un policía fuera atacado por un hombre que había jurado lealtad al grupo yihadista Estado Islámico (EI) frente a la catedral de Notre Dame, en pleno centro turístico de la capital francesa.

Se prohibió la circulación delante de la sala de conciertos, en torno a la cual podía observarse una fuerte presencia policial, constató un periodista de la AFP.

Antes de iniciar el evento había una fila de espera que llegaba hasta la entrada de la sala de conciertos de Bercy, en el este de París. Los seguidores de Ariana Grande tuvieron que esperar alrededor de un ahora para acceder al interior, donde estaban prohibidas las mochilas.

“Es mejor venir, esto muestra que no tenemos miedo”, declaró a la AFP Alizée Cano, de 24 años, vestida como la cantante, con un largo abrigo de tela tejana y orejas de gato.

“Teníamos ganas de verla. No vamos a dejar de vivir por culpa de los atentados”, agregó Geoffrey Barlein, un estudiante de 23 años que asistió al concierto con un amigo.

Se desplegaron agentes de la policía para apoyar a los guardias de seguridad que registraban al público, según la prefectura. Además, patrullas vestidas de civil vigilaban las zonas de espera en el exterior del estadio cerrado y el transporte público de los alrededores.