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El director de la pieza teatral "La desobediencia de Marte", Antonio Castro, ha hecho descubrir a su escritor, Juan Villoro, que su obra explora las masculinidades a través de la relación entre los personajes principales. "La desobediencia de Marte", que se estrenará el 4 de agosto, se enmarca en el encuentro del danés Tycho Brahe (interpretado por Joaquín Cosío) y el alemán Johannes Kepler (Jose María de Tavira), dos astrónomos que se reunieron en 1600 en el castillo de Benatek (Bohemia), para descifrar las órbitas de los planetas.

Kepler era el científico teórico y conocía las estrellas mejor que nadie, mientras que Brahe era el científico empírico y el único que podía interpretar los astros, por lo que si uno destacaba por encima el otro lo relegaría al olvido. Asimismo, Cosío y Tavira interpretan los roles del actor experimentado y del actor joven, respectivamente, cuya relación también se ve marcada por la necesidad de competir entre ellos desde sus personalidades y puntos de vista, ambos influidos por pertenecer a generaciones diferentes.

De esta forma, los años 1600 y 2017 quedan conectados por estas relaciones de rivalidad y dependencia tan visibles entre padres e hijos, ya sea en la Bohemia del siglo XV como en plena actualidad. Villoro, el escritor de la pieza estrenada en Chile y que estará en la cartelera del Teatro Helénico de Ciudad de México hasta el 1 de octubre, reconoció a Efe después de la rueda de prensa de presentación de la obra que no sospechaba que "la figura del padre iba a ser tan significativa" en su trabajo.

"Fue una sorpresa las posibilidades que había de que esto tomara en cuenta la confrontación entre los padres y los hijos, la necesidad de superarse, el problema posible del parricidio, la negación de la figura paterna; no era consciente de las masculinidades", remarcó el dramaturgo.

El también periodista, un reconocido cronista muy crítico con la realidad mexicana y latinoamericana, señaló que "cuando vemos escenas de violencia, de problemas sociales, desigualdad, una actitud que me parece muy importante es no cerrar los ojos, escribir sobre esto, hacer crónica al respecto". Por otro lado, señaló que también se debe "seguir imaginando cosas, cultivar la belleza, apelar a la seducción, la sensualidad, al sentido del humor, la ironía, el amor, la fraternidad, temas que forman parte de la literatura". "Nada sería tan grave como que esto desapareciera de nuestras mentes por el simple hecho de que la situación está mal", concluyó.

Por su parte, el director de la obra, Antonio Castro, dijo a Efe que las masculinidades son "algo que está muy presente en la obra". Precisó que el personaje que interpreta Cosío "es un macho alfa que siempre tiene que hacerse notar", mientras que el de Tavira "es más introspectivo". "Es interesante cómo lo que ocurre en la dinámica histórica encuentra un espejo en el mundo contemporáneo de otra forma y que son estos distintos paradigmas de masculinidad, y la obra es un enfrentamiento, es un duelo, es una pugna entre estos dos", apuntó.

A su vez, Jose María de Tavira afirmó a Efe que "la historia ha sido bastante obtusa con la feminidad y, sin embargo, no quita que la masculinidad también sufre del machismo". Señaló que alrededor de 80 % de los suicidios en el mundo, casi 99 % de los soldados y 90 % de los reos en las cárceles son hombres. "La desobediencia de Marte", que será presentada próximamente en una veintena de ciudades mexicanas, tiene al artista mexicano Damián Ortega como diseñador de escenografía, a Anna Adrià como coordinadora de escenografía y a Edyta Rzewuska como diseñadora de vestuario.