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Sherlock Holmes, el detective más famoso de la historia de la literatura, cumple 120 años de casos resueltos con su inigualable ingenio y la ayuda, cómo no, de su fiel colaborador, el doctor Watson.

El escritor británico Arthur Conan Doyle (1859-1930) dio vida al célebre sabueso en “Estudio en escarlata”, una novela que se publicó por primera vez en 1887 en la revista “Beeton’s Christmas Annual”.

La revista salió a la venta en noviembre de ese año al precio de un chelín de la época, y se agotó antes de Navidad.

Los pocos ejemplares que existen de la “Beeton’s Christmas Annual” de 1887 se han convertido en un valiosísimo objeto de colección para los admiradores de Holmes.

En la obra, escrita por Doyle a los 27 años, Watson enumera y examina al milímetro los conocimientos de Holmes, que en literatura y astronomía, por ejemplo, son nulos, y escasos en botánica, pues sólo le interesa la belladona, el opio y los venenos en general.

Sobre química, en cambio, el sagaz detective acumula profundos conocimientos, toca bien el violín (un Stradivarius), tiene cierta habilidad con el boxeo y la esgrima y conoce al dedillo las leyes inglesas.

No obstante, esas cualidades resultan engañosas, ya que Holmes demostrará en futuros episodios una mayor destreza intelectual.

Doyle acabó escribiendo cuatro novelas y 56 relatos sobre las peripecias de Holmes, que se ha convertido en el paradigma de detective y ha influido en la creación de otros insignes sabuesos ficticios, como Hércules Poirot, de Agatha Christie (1890-1976).

No cabe duda de que Holmes continúa siendo el “detective más famoso del mundo”, como dijo el presidente de la Sociedad de Sherlock Holmes de Londres, Guy Marriot, al subrayar que sus historias “han sido traducidas a muchos idiomas diferentes”.

El Libro Guinness se refiere a él como “el personaje cinematográfico más interpretado”, pues unos setenta actores han encarnado al investigador con su eterna pipa en los labios y su inconfundible gorra de doble visera.

Obras teatrales, series televisivas y radiofónicas, dibujos animados, cómics y videojuegos han hecho del detective un “icono reconocible al instante, incluso por quienes no han leído nunca sus historias originales”, señaló Roger Johnson, director de The Sherlock Holmes Journal, una revista dedicada al personaje.

Es más, mucha gente aún duda --aunque parezca mentira-- si el mítico indagador es una ficción o llegó a existir de verdad. Muchos ignoran también que la archiconocida frase “Elemental, mi querido Watson”, atribuida a Holmes, jamás fue dicha por él en ninguna obra de Doyle, sino que procede de “El retorno de Sherlock Holmes” (1929), primer filme sonoro sobre el detective.