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A Antonio Ramírez, estudiante en marketing y diseño gráfico,  hace 8 años que la fotografía le robó el corazón. Hoy presenta  su proyecto de Street ballet en las calles de Managua, y logra con mucha sensibilidad sacar la esencia de la capital.

Antonio aprendió fotografía a los 12 años y fue su madre quien lo inicio: “mi mamá es periodista, así que tuve la ventaja de aprender con el equipo de fotógrafos del periódico. Uno en particular, ha sido mi maestro desde siempre, pasé cuatro años con él todos los fines de semana  y todavía me sigue enseñando” explica  Ramírez. Actualmente, tiene varios proyectos pendientes, uno es Street ballet, uno de desnudo y otro de retrato.Proyecto de Street ballet en las calles de Managua.

“Me encanta hacer fotografías retrato y desnudo. En efecto,  me gusta jugar con las partes del cuerpo, las caras, porque las expresiones faciales de uno pueden contar miles de historias” agregó el fotógrafo.  

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En cuanto al proyecto de Street ballet el artista del lente afirma :  “fue una idea que yo he compartido con una amiga que practica ballet en el teatro y se me ocurrió decirle: ¿y porque no sacamos el ballet a la calle? Entonces, nos pusimos  fecha, hora y fue algo totalmente improvisado la primera vez. Pero por cosas del destino no lo pudimos seguir el año pasado, ahora lo volví a retomar con la voluntad de hacerlo cada mes” precisa Antonio.Su objetivo era sacar los movimientos de baile de su contexto tradicional y dar otra faceta al baile en Managua.

Una mezcla artística

Si te preguntas qué te sugiere el ballet, probablemente pensarás en el teatro, ópera,  el lago de los cisnes, las puntas y la elegancia, pero jamás hubieras pensado en la calle. Sin embargo, Ramírez  logró mezclar la belleza del ballet con la esencia de Managua, su encanto, sus colores. Su objetivo era sacar los movimientos de baile de su contexto tradicional y dar otra faceta al baile en Managua. “Escogimos lugares famosos, lugares donde todo el día vas a ver que pasa un montón de gente, pero lugares  que no se esperan por ejemplo la UCA,  la rotonda Rubén Darío,  el mercado, los buses “ refirió.

Ramírez no excluye la posibilidad de extender su proyecto a otros bailes como la salsa, el hip-hop, y a otras ciudades como Granada o León. Puede ser cualquier baile, cosa artística, pero lo importante es mantener siempre la esencia diversa y el alma de la ciudad. 

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Originales y llenas de vida sus fotos de Street ballet traducen a la perfección  la diversidad y el lindo desorden managüense. Talentoso y motivado, él sueña con vivir de su pasión, y “quizás llegar a hacer algo bonito en Managua” concluyó Antonio.