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  • EFE

La experiencia sexual que quema y arde, libera y crea vida, la seducción y la probabilidad perversa y oscura de una doble personalidad que imponga sus deseos son temas que le dan carne a la trilogía erótica "Vidas menores" del autor mexicano Juvenal Acosta.

Acosta (1961, Ciudad de México), quien participa en la XIII Feria Internacional del Libro (FIL) de Panamá que cierra hoy, dijo en una entrevista con Efe que el erotismo de su narrativa es diferente al de otros escritores mexicanos, como Alberto Ruy Sánchez, porque es "un poco más oscuro, un poco más perverso".

"No lo digo de ninguna manera como una cosa negativa, simplemente es una realidad que a mí me interesan temas mucho más oscuros, y mi trilogía negra, que por algo se llama trilogía negra, explora mucho este lado perverso de las relaciones humanas", afirmó.

La trilogía está formada por "Cazador de tatuajes", publicada por primera vez hace más de 20 años, le siguió la segunda parte que se llama "Terciopelo violento" (2002) y este año 2017 Tusquets editó la tercera novela, titulada "La hora ciega".

En el "Cazador de tatuajes" se explora la caída en desgracia de la experiencia amorosa y erótica vividas de forma radical por el protagonista, que postrado en un hospital rememora y recupera en cada detalle la piel, el cuerpo y el espíritu de cuatro mujeres a las que amó y lo marcaron por siempre.

Esta situación límite lleva al literato mexicano a afirmar que "la felicidad se encuentra solo en el pasado", y que "es muy difícil entenderla en el momento en que se está viviendo".

Esto, dijo, "nos conduce a una especie de masoquismo emocional o intelectual porque nos convierte como en rehenes de nuestra propia psique, obsesionados con algunas personas que nos han abierto las puertas a ese paraíso perdido del encuentro amoroso intenso".


Es por ello, insistió, que "las grandes experiencias sexuales eróticas de nuestra vida nunca van a ser las que vivimos en el presente, sino las que ya perdimos".

Opera así porque "es imposible de experimentarla hacia el futuro (...) la felicidad la vivimos en función de lo que hemos perdido".

Acosta cree en razón de eso que el erotismo o la experiencia sexual se vuelven todavía más poderosas "cuando estamos con la herida abierta, con la intensidad de la quemadura".

Comparar la experiencia sexual intensa con una quemadura, según Acosta, "no es una exageración porque al momento en que uno se quema lo siente con mucha intensidad".

"El dolor después de la quemadura es un dolor que sigue y sigue, se profundiza y uno lo va entendiendo de maneras distintas", indicó.

El novelista mexicano es claramente un apasionado por el tema del erotismo en todas sus facetas, una de ellas la perversidad que "le da otro sentido" a lo erótico, como "el de llevar dentro de uno mismo a otra persona que bajo ciertas circunstancias se sale como el monstruo, el otro que todos llevamos dentro".

"Siempre me ha fascinado esa posibilidad, esta trilogía explora eso, esos otros que nos habitan, esos otros que eventualmente nos controlan, que son los que toman las decisiones" como sucede en la novela de Robert Louis Stevenson "El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde" (1887), señaló.

También la poesía y la filosofía están presentes en el "Cazador de tatuajes", la novela fundamental de la trilogía de Acosta que, citando "El diario de un seductor", de Soren Kierkegaard, señala que su protagonista se interesa más en la "posesión espiritual" que la física, por lo que su libro, dijo, distingue entre el seductor puro y el impuro.

El seductor puro quiere seducir lo profundo, el seductor impuro se queda en la superficie y está interesado en el cuerpo, afirmó el literato mexicano, quien vive en EE.UU. desde 1986.

Acosta, por otro lado, espera que en México haya una "revolución espiritual" que libere a la mujer del machismo del hombre que no da cabida a la seducción ni al erotismo "que es impulsor, creador de vida", pero requiere de la "posibilidad igualitaria de una relación erótica rica y productiva".