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Veinte años después de su trágica muerte, la princesa Diana vuelve a ocupar las portadas de los medios europeos, conscientes de que el interés del público por la llamada «Reina de corazones» sigue intacto.

Números especiales, documentales inéditos... los reportajes sobre esta celebridad mundial, fallecida en un accidente de tráfico en París el 31 de agosto de 1997, afloran estos días desde en su país, Reino Unido, hasta en Polonia y Bulgaria.

El tabloide Daily Mail, como la mayoría de medios británicos, anunció recientemente “un magnífico suplemento” sobre la “última mujer con perlas”.

“Nos tomamos este aniversario muy en serio”, afirma por su parte Ewa Wieczorek, jefa de redacción de la revista femenina polaca Wysokie Obcasy. “Diana es la portada de nuestra edición de agosto. Los polacos siguen fascinados con ella», explica.

En Bulgaria, el semanario popular 24 Tchassa le consagró cinco páginas la semana pasada.

La princesa inmortal

En Francia, no se quedaron atrás: la televisión pública le dedicará una jornada especial el próximo domingo, con varios documentales y la divulgación de una investigación.

“La muerte de Diana suscitó una estupefacción total. Veinte años después, es hora de examinar cómo humanizó a la monarquía y quién era de verdad», afirma uno de los presentadores de la cadena France 2, Stéphane Bern.

“Diana se halla en el panteón popular, con el mismo destino trágico que Grace Kelly, Marilyn Monroe o la reina Astrid de Bélgica. Es a la vez la estrella universal, la princesa sacrificada (...). La tragedia de su vida la hizo inmortal”, estimó este especialista de la realeza.

Para Matthias Gurtler, director del semanario francés Gala, que publica un número especial, “la atracción del gran público por la ‘jet set’ de hoy en día está directamente ligada” a la princesa Diana, “quien rompió los códigos de un universo circunspecto y rígido”.

Wieczorek abunda: “Diana influyó profundamente en la familia real y en la evolución de la monarquía. Enseñó a sus hijos a mostrarse cercanos a la gente, a no esconder sus emociones, lejos de la rigidez que caracteriza a la antigua generación. Basta con ver cómo el príncipe Guillermo se muestra afectuoso con sus hijos”.

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El último año “suicida”

Lisbeth Bischoff, experta de la familia real para la cadena pública austriaca ORF que difundirá un documental suyo, juzga que la “fascinación persistente que suscita Diana es debido a su destino trágico, el de una mujer atrapada entre la monarquía, su altruismo y la presión de los medios”.

Una opinión compartida por el psicoanalista y cineasta francés Gérard Miller, para quien la vida de la princesa no fue “un cuento de hadas con un final triste, sino una tragedia que solo podía acabar mal”, explica en un documental para la televisión francesa.

“El último año de vida de Diana fue suicida. Cada decisión la condujo hacia una salida fatal», añade Miller. Su historia «atrae porque acaba mal. Nos gustan las princesas que mueren, hay un interés caníbal en ello. A la gente no le gustan las princesas felices», asevera.

El príncipe Enrique critica

El príncipe Enrique, nieto de la reina Isabel II, ha confesado que uno de los momentos más difíciles de la muerte de su madre, Diana de Gales, “fue aceptar que los fotógrafos tomaron instantáneas en el lugar del accidente cuando ella se estaba muriendo en el asiento trasero del coche”.

“Ella había sufrido una lesión grave en la cabeza, pero estaba viva en el asiento trasero, y aquellas personas que causaron el accidente, en vez de ayudar, estaban tomando fotografías de su muerte”, señaló Harry para el documental de la BBC “Diana, 7 days” (“Diana, 7 días”), que será emitido este fin de semana. 

Con motivo del vigésimo aniversario de la muerte de la princesa en París, que se cumple el próximo día 31, sus hijos, los príncipes Enrique y Guillermo, han hablado abiertamente de sus sentimientos acerca de los acontecimientos ocurridos en torno a la tragedia.            

La princesa Diana murió en un accidente de tráfico el 31 de agosto de 1997, después de que el coche en el que viajaba se estrellara contra una columna del puente del Alma en París.          

Una investigación posterior culpó al conductor Henri Paul del accidente por estar bajo los efectos del alcohol, y hubo críticas contra los “paparazzis” que persiguieron al coche por el túnel para conseguir imágenes de la princesa y su novio, Dodi Al Fayed, que también perdió la vida en el accidente.            

A pesar de los momentos difíciles que vivió tras la muerte de su madre, Enrique —que tenía entonces 12 años— recalcó que “mirando atrás” está “contento” de haber caminado detrás de su ataúd el día del funeral, celebrado el 6 de septiembre de 1997 en Londres, aunque duda de que un niño hoy en día lo tuviese que hacer.   

Además, el príncipe agradeció a su padre por la forma en la que se ocupó de él y de su hermano después de la muerte de Diana.  

“Una de las cosas más difíciles que un padre tiene que hacer es decirle a sus hijos que su madre ha muerto”, dijo el príncipe.                

Por su parte, el duque de Cambridge sostuvo que participar en el funeral de su madre “fue uno de los momento más difíciles” que ha vivido y recordó que durante la procesión no podía dejar de mirar hacia el suelo, intentando taparse la cara con el flequillo.   

El duque de Cambridge dijo que la decisión no fue sencilla, sino que fue “una decisión familiar y algo que debían hacer”, pero en aquel momento “solo quería ir a llorar a una habitación”.  

En el cortejo fúnebre que recorrió Londres hace ya 20 años, Guillermo y Enrique estuvieron acompañados por su padre, el príncipe de Gales, por su abuelo, el duque de Edimburgo, y por su tío materno, el conde Spencer, quien describió recientemente que incluir a los jóvenes en la procesión fue “bizarro y cruel”.

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