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En los años setenta, Ramón Rodríguez compartía la ilusión de jugar y aprender con sus amigos. Estaba chavalo. Recuerda a Jinotega como un lugar pequeño, donde todos se conocían. Fue ahí casi que por casualidades del destino le llegó la oportunidad de tocar por primera vez un instrumento musical.

Tenía--si mal no recuerda—unos 11 años cuando una profesora preguntó “Aquí está este instrumento (un clarinete de metal) ¿quién lo toma? Rodríguez levantó la mano y empezó lo que es la aventura de su vida formada a través de la música.

Parlanchín, soñador y disciplinado, a Rodríguez le gusta la aviación, la gastronomía y maneja algunos pases de cumbia…

¿Cómo nace su pasión por la música?

Nunca las cosas son programas. Son casualidades de la vida. El destino te lleva a algo. A raíz del terremoto, la Escuela Nacional de Música, que quedaba por Mansión Teodolinda se trasladó a Jinotega. El maestro y director, Ernesto Rizo es de allá. A partir de ahí llega la música a mi pueblo. El maestro lo llevó como una forma de conservatorio para todos los niños y era algo novedoso.

Uno a esa edad no tiene tanta conciencia de lo que quiere, pero ve los movimientos. Los chavalos tocando, los maestros. La escuela tenía tres bandas y conforme ibas avanzando, pasabas por cada banda. Uno escuchaba entre sus compañeros que al ser integrante de estas bandas, viajabas fuera de Jinotega. 

Era una escuela sencilla. Bastante espontánea…

¿Y Cómo viene a parar a Managua?

Después del terremoto había muchos músicos que quedaron sin empleo y en el 76 se da la oportunidad, el Banco Central planifica una futura orquesta sinfónica de Nicaragua para que los jóvenes puedan practicar. Y como parte de eso nos ofrecían becas económicas para que nos podamos subsistir en Managua. Me daban 50 dólares en ese entonces. Me vine con muchos amigos y nos establecimos en la colonia Dambach.

¿Y de Managua salta para Cuba?

La Revolución abrió perspectivas no solo en el campo de la música, sino en otras áreas. Hubo posibilidades de viajar a Cuba, a México, Bulgaría, Alemania, la Unión Soviética  y cada quien ponía su interés. En ese sentido de superarse, estuve estudiando en Cuba. 

¿Se especializa en Alemania?

En el 88 me fui para Alemania y regresé a Nicaragua en el 93. En ese periplo organizo con otros compañeros la Camerata Bach.

He tenido la suerte de tener grandes amigos. Yo era de recursos limitados. Jamás hubiera podido pagar para estudiar en Cuba o Alemania, esa fue una oportunidad que supe aprovechar. 

Para otros niños como yo que no teníamos las condiciones económicas fue un paso enorme. Hemos escalado, caminado en otro camino. Hemos surcado en otro cielo. La música nos cambió por eso soy fiel creyente en el trabajo con los niños. Esto que les estoy contando, se los cuento a ellos: cuando uno tiene un sueño, una pasión, debe realizarla.

Me siento muy satisfecho con las decisiones que he tomado alrededor de la música.

¿Cómo fue vivir en Alemania siendo tan joven?

Alemania es muy importante en mi vida. El nivel musical allá es muy alto y me fui en una época muy convulsionada con esto de la Guerra Fría. 

Fue difícil. Aprender un idioma diferente, el frio, la soledad…hay un montón de cosas que te hacen tambalear. Yo casi nunca, pero vi varios casos de chavalos que se querían regresar por la distancia, la familia, las navidades…pero son esfuerzos. El tiempo pasa rápido. Imaginate, yo hace 27 años regresé de Alemania.

¿Se acuerda algo del idioma?

Sí, lógicamente lo escribo, lo hablo. No tengo mucha oportunidad de practicarlo, pero cuando te encontrás con amigos o cuando vienen alemanes das tu practicadita. Desenredás la lengua.

¿Qué piensa de los jóvenes que ven la música como hobby y no con tanta seriedad?

Siempre hay un tabú con la música. Todos los que trabajamos en arte y cultura hemos venido insistiendo que nuestra profesión se vea con otros ojos y lo estamos logrando.

Poco a poco la sociedad y el Estado le va dando más importancia. Habemos varios músicos que vivimos de esto, pero depende de tu actitud, de lo que querés ser. Porque si te vas a una universidad a estudiar ingeniería por dos años y te metés después al conservatorio, más el trabajo. Estás en tres cosas y al mismo tiempo no estás en ninguna.

Como padre lo que tenemos que hacer es apoyar. Incidir. En la vida tenés que tomar riesgos.

¿Y su hobby cuál es?

Me gusta ver espectáculos en la televisión. Aunque me quede dormido. Me gusta crear ideas, realizar producciones.

Me gusta la aviación. Me documento mucho sobre los tipos de aviones, pero mentiría si te digo que los colecciono.

¿Y además de la música qué otro talento tiene?

¡Cocinar¡ me gusta hacer asados. ¡Los espaguetis! Me gusta la gastronomía, pero nada sofisticado ni exótico. Cosas comunes.

Y de música ¿ qué escucha?

¡De todo! Cuando llego a mi casa, casi siempre de noche, llego a escuchar música, opera, bolero…de todo. Ahorita estamos pensando en hacer un concierto sinfónico con temas de Juan Luis Guerra…salsa sinfónica. Yo oigo de todo.

¿Bailarín?

Salsa casino no puedo. Pero hago mis pases de cumbia. Soy alguien normal. No hay nada extraterrestre en mí.