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Yasmani, Anita y Vito son tres jóvenes cubanos. Como no se fían mucho del mundo exterior y andar en las calles, solo tienen una infinidad de techos como horizonte. 

Este sábado en Cinemas Galerías, la cubana Patricia Ramos ha divertido una sala llena con su película, proyectada en el marco de la 9a Muestra de Cine Iberoamericano. 

Esta película trata de la juventud cubana . Como lo explica Humberto Jiménez, productor nicaragüense de este filme, “Patricia se recordó de su infancia, del barrio popular Los Cerros, donde se crio con su abuela. Vivía casi siempre en las azoteas y se enteraba de lo que estaban haciendo los vecinos”.

En este filme lleno de humor, los tres protagonistas (Yasmani, Anita y Vito) intentan pasar el tiempo como pueden. Amigos desde siempre, cada uno tiene su preocupaciones. Para Yasmani es su palomero. 

Para Anita, que está embarazada, se trata de descubrir quién es el padre de su hijo. 

Vito, por su parte, está obsesionado con sus abuelos, sus orígenes y  piensa que es siciliano. Como muchos cubanos que tienen raíces europeas, quiere  viajar y descubrir otros horizontes. 

Al contrario de muchas películas cubanas que han presentado el exilio de la juventud bajo una luz dramática, esta vez es con humor que Vito se está imaginando Italia e inventándose lazos con Sicilia. 

Con una fotografía muy simple y una luz natural, Patricia Ramos no da a ver un día típico en la vida de los habaneros. Escrita en el 2007, el guion tomó casi 10 años en concretizarse. Como cuenta Humberto Jiménez: “Lo más difícil fue  encontrar a la primera persona que quisiera dar dinero par el proyecto”. 

Después de una ayuda por parte del Icaic (Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos) la suerte cambió. Con un presupuesto total de 145,000 dólares, la producción tenía que ser muy precisa. “Nunca filmamos más de 7-8 tomas”.

Para la realización tuvieron solo 18 días. Filmando con un presupuesto mínimo, se hizo en el mismo plazo en el que “Rápido y Furioso 8”.

“Fue muy complicado porque estaban filmando en los mismos lugares y usaban un helicóptero. Con el ruido era una pesadilla”, recuerda Jiménez con un sonrisa. A pesar de que la mayoría de los participantes estaban haciendo su primera obra, todo funcionó. Ramos quería hablar sobre la juventud y hacer un filme actual. La pobreza económica sirvió más para tratar el hecho que para muchos jóvenes no hay otra solución que emigrar. “Desde hace 4 o 5 años, cuando el país se abrió, muchos jóvenes han abierto comercios e intentan hacer mejores negocios”.  

Así, los tres compañeros decidirán  abrir una pizzería. Pero por falta de visión económica acaba mal, porque la mayor parte de los clientes no pagan las pizzas. 

Según Jiménez, con este filme se tenía que hacer un homenaje a la tradición de las azoteas en Cuba: “En La Habana, todos los que no tienen patios usan el techo para colgar ropas, comer, tener perros, palomeros o también para hacer fitness”.

 El filme se estrenó en el Festival de La Habana el pasado diciembre y fue un gran éxito en salas de cine. Hasta ahora esta pequeña producción ha obtenido más de 9 premios internacionales y ha participado en 27 festival en el mundo.