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El talento de la pintora y escultora nicaragüense Mariú F. Lacayo ha logrado materializar las imperceptibles vibraciones cuánticas a través del hilvanado de obras en las que los tejidos, la pintura y los colores forman un todo que se expande como las partículas del universo.

Hace cuatro años empezó un proceso de concienciación, de la mano de la curadora guatemalteca Marcela Valdeavellano, quien advirtió la presencia de física cuántica, la súper cuerda y la teoría mágica en cada uno de sus cuadros.

“Cuando Marcela me empezó a explicar todo esto sentí que me hablaba en chino, en ese tiempo trabajaba mucho con mapeo, con mapeo cuántico, por lo que empecé a estudiar sobre la física cuántica y es bastante difícil de entender. Está directamente relacionada con la materia que se explaya, hay átomos, electrones, protones. El padre de la física cuántica decía que no se puede explicar con palabras sino que se necesita poesía y arte para explicarla, y ahora entiendo por qué”, apunta.

En cuanto a la exposición que inaugura hoy en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra (PAC), bajo el título “Vibraciones cuánticas”, manifestó que en todos los espacios hay líneas paralelas que vibran, la música tiene vibración pero no lo vemos porque no tenemos los sensores para percibirlos.

Con una sólida trayectoria de 30 años, esta es una de las artistas de la plástica nacional que mayor evolución y bifurcación ha tenido, puesto que inició con arte sacro, el cual cultivó alrededor de una década, luego fueron diez años de textiles enfocada en las formas metafóricas, pasó a deshilar los textiles para dar nacimiento al trabajo en el que ha estado enfocada en los últimos diez  años y que se conecta con las piezas que presenta hoy.

La genuinidad y calidad de sus obras ha sido objeto de reconocimiento en diversos países del mundo, este año ganó el Premio Internacional Goya en la  Bienal de Barcelona, y el Premio Internacional Experiencia Caravaggio.

Cabe resaltar que hace tres años inició a trabajar con esculturas en la que la tendencia geométrica está claramente definida. Empezó con unos cubos que llamaba Cubo escultura de 5 lados, pintados, pero siempre había querido esculturas con metales, porque considera que es una artista traviesa que empieza sus cuadros con acrílico, les pone óleo y termina poniéndoles hilos, telas, técnicas mixtas que han permitido que sus trabajos hayan sido seleccionados para bienales y trienales de gran importancia en el mundo.

“Resulta que mi trabajo tiene que ver con el arte textil, hace años empecé con lampazos pintándolos en forma metafórica pero hiperrealista. Yo uso muchas técnicas, voy investigando y también he recibido cursos como la resina, el vidrio, nos enseñaron cómo manejarlas y empecé a evolucionar e incluirlas en mi escultura con fibra de vidrio y el aluminio doblado, pero todo pintado”, compartió esta artista que gusta de los colores vibrantes y que realiza esta exposición personal después de 4 años sin presentarse sola.