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El director George A. Romero, cuyo film “La noche de los muertos vivientes” dio vida a los zombis en el cine, recibió una estrella póstuma este miércoles en el Paseo de la Fama de Hollywood.

El cineasta Edgar Wright, el actor Malcolm McDowell y el gurú de los efectos especiales Greg Nicotero encabezaron el tributo a Romero, que murió en julio a los 77 años, junto a un cuarteto de actores vestidos de zombis.

“No estoy seguro si estaría trabajando en Hollywood en este momento si no fuera por George”, dijo Wright, de 43 años, director de la comedia de zombis “Muertos de risa” (2004). “Mucha gente tiene una gran deuda con George por su inspiración, yo entre muchos”.

Filmada en blanco y negro con un presupuesto de un poco más de 100,000 dólares, “La noche de los muertos vivientes” (1968) es la primera película de Romero, protagonizada por Duane Jones, un actor negro.

Algunos académicos del cine han sugerido que la cinta es una crítica a la sociedad estadounidense de los años 60 y que su sangriento realismo evoca a las imágenes de la guerra de Vietnam, transmitida por la televisión en esa época.

La producción tuvo una taquilla de 30 millones de dólares en todo el mundo, inspiró cinco secuelas y todo un género que hasta el día de hoy se mantiene vivo en Hollywood.

Nicotero, un veterano de los efectos especiales y productor ejecutivo y director regular de la serie de zombis de AMC “The Walking Dead”, recordó cuando se hizo amigo de Romero, renunció a la escuela de Medicina y asumió los efectos de “El Día de los Muertos”, una de las secuelas estrenada en 1985.

“Si no hubiera conocido a George seguramente estuviera removiendo riñones reales de la gente en oposición a los riñones falsos que remuevo cada día”, indicó Nicotero que creció en la ciudad natal de Romero, Pittsburgh.

Entre otros títulos de su carrera destaca “Knightriders” -en España “Los caballeros de la moto”- (1981) y “Creepshow”, escrita por Stephen King.

La mayoría de su trabajo fue filmado en Pittsburgh, adonde se mudó para estudiar en la universidad tras crecer en Nueva York, donde nació en 1940, de padre cubano y madre lituana-estadounidense. La esposa del director, Suzanne Desrocher-Romero, aceptó la estrella número 2,621 en nombre de su esposo, a quien describió como una “fuerza de vida (cuya) luz nunca será disminuida”.