•   La Habana, Cuba  |
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  • AFP

Con pocos recursos pero mucha imaginación, Cuba abrió la noche del miércoles su tercera Semana de la Moda en La Habana, una fiesta con espíritu utilitario y énfasis en las raíces de España y África.

"Somos un país bloqueado (por el embargo de Estados Unidos), que no tenemos por donde nos entre tela, nos entre esto, lo otro, y con lo que encontramos hacemos colecciones como las de esta noche", dijo a AFP Jesús (Nachy) Carmona, un modisto de 50 años, uno de los organizadores del evento.

La pasarela, que se mantendrá activa hasta el domingo, integra piezas textiles, orfebrería, cuero, bisutería y ropa para niños, todas elaboradas por diseñadores privados, bajo el auspicio de Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA).

Unos 400 espectadores se reúnen cada noche en el Antiguo Almacén de la madera y el tabaco, una actual cervecera, a orillas del puerto de La Habana.

Es el mismo escenario donde el presidente estadounidense Barack Obama conversó con los "emprendedores" cubanos, durante su visita en marzo de 2016.

No hay glamour ni imaginación figurativa en las piezas, como en el desfile que la casa francesa Chanel realizó en mayo de 2016 en el Paseo del Prado, cuando el diseñador alemán Karl Lagerfeld presentó su colección "Crucero".

"Es el conocido prêt à porter, la ropa disponible, la que nos podemos poner cada día, para tardes, noches, cócteles o sencillamente para ir al trabajo", señala Carmona.

El lema de la semana es "Artesanía e Identidad", pues las piezas tratan de rescatar el colorido, la voluptuosidad y amplitud de la ropa tradicional que trajeron los esclavos africanos a Cuba, o las artes de tejer a una aguja, heredadas de los españoles.

"Es un rescate de tradiciones cubanas", añade Carmona.

Un total de 71 artesanos diseñadores participan en la muestra que tendrá 46 desfiles, superando en seis desfiles y participantes a la del año pasado.

La Unesco está entre los auspiciadores del evento, con financiamiento para su divulgación digital y fílmica.

La moda cubana, que alcanzó un incipiente desarrollo en la década de los años 80, casi desapareció con la crisis económica de 90, y ahora lentamente regresa a la escena.

Para el Comité organizador, se trata de destacar su importancia "como necesidad del ser humano, mas allá de frivolidades".