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Enseñarnos una realidad distinta de lo naturales es el propósito de la exposición de  más de trece pinturas de Ramiro Lacayo Deshón, denominadas “Obras recientes”, que se exhibirán en galería Códice de Managua el 1 de noviembre. Son cuadros que prescinden de  la apariencia o el aspecto externo de un cuerpo u objeto, pero que al mismo tiempo se inspiran en un hecho o situación presente en la mente del autor.

En sus obras predomina un lenguaje visual de forma, color y línea, una serie de composiciones, independientes de referencias visuales del mundo real, que hacen una reconstrucción lógica de lo visto desde diferentes puntos espaciales, usando colores intensos para crear módulos y planos, claramente expresionistas,  distorsionados y exagerados, muy perceptibles.   

Ramiro Lacayo elabora en lo general, un arte sin objeto representado, reducido a más que simples pinceladas o empastes, producto de la esgrima del pincel o de una acuciosa espátula. En él también se ofrece como resultado el proceso, el acto mismo de su realización. Aparte de la materia reducida al color, hay un registro de la acción, del gesto de su mano y cuerpo, al hacer sus trazos. 

El uso grosero de la superficie pictórica en Lacayo Deshón es un reto, que resuelve equilibrando áreas de contraste en la superficie del cuadro mediante sentidas lecciones de equilibrio, como en su pintura “Sin título I” 2016, donde procura, a través de  definidas líneas y planos gestuales, igualar, sin caer en obvias simetrías, la compleja disposición de prístinos cristales.    Ramiro registra la herencia la alta capacidad de abstracción de los dibujos acanalados en las superficies de las piedras(petroglifos) o los vestigios de  pinturas en cerámicas de nuestro mundo prehispánico. Pero también recoge formas de la pintura surrealista en su tendencia automatista, que alude a la supresión del control racional en la composición de la obra de arte, posibilitando la plena libertad en la asociación de las imágenes y colores, que proceden directamente del subconsciente.

Un demarcado interés de Ramiro Lacayo, por esta forma de pintar, lo hizo acercarse a doce maestros del siglo XX de esta tendencia como Adolph Gotlieb, Arshile Gorky, Franz Kline, Willem De Kooning y Helen Frankenthaler entre otros, al punto de realizar su exposición “Conversaciones con el expresionismo abstracto” en Centro de Arte Ortiz Gurdián, en Nicaragua y The Americas Collection, de Coral Gables, Florida (2014), donde inspirándose en estos autores, hace homenaje a cada uno de ellos. 

Este acercamiento a las obras de este movimiento de hace ya casi siete décadas, enriquece  la obra de Ramiro Lacayo e imprime alguna de sus características, tales como la  técnica all-over, que consiste en cubrir toda la superficie del lienzo con un tratamiento relativamente uniforme. 

O bien,  armonías cromáticas vibrantes ordenadas en estructuras vagamente geométricas, masas de color estabilizadas y repartidas, figuras como signos violentos sobre fondos planos de color ligero. Sus informes trazos,  líneas  y trazos volátiles, cargados de colores dispersos, parecen estar suspendidas en el lienzo. 

Lacayo Deshón, parte de fondos positivos, fondos claros como en su pintura “Crónicas de una mañana”,2017; óleo sobre tela; 127x152 cm, o fondos negativos oscuros con formas claras, como en “Fusilamiento en el Cuá”, 2017, óleo sobre tela, 145x178 cm, lo que aparte de evidenciar  un estado de ánimo de no indiferencia ante el medio que lo rodea incluyendo lo político, enseña que sus pinturas parten de una sugerencia realista hacia una obra de plena abstracción. 

En abril del 2015,Ramiro Lacayo tomó como sugerencia para la realización de su obra abstracta  las quince estaciones del Viacrucis,  antes formas generales referidas al cuerpo o a objetos, que tienen su presencia en esta exposición de noviembre del 2017, como en “Objetos”,2016, 178X145 cm, donde dos figuras sobre fondo entran al parecer en un proceso de desintegración. O bien “Escalera de Jacobo”, óleo sobre tela, 137x142.2016 cm, donde se percibe en el conjunto abstracto la referencia a una escalera. 

 Son pinturas cargadas emocionalmente, reacciones subjetivas donde prima la expresión de la subjetividad, solucionadas mediante la aplicación violenta de la pasta cromática con una temática abstracta orgánica que nos arrojan a un mundo fantástico, donde las formas, independizadas de la vocación de representación de una realidad; se enseñan como en la visión de un lente de microscopio.

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