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“No quiero ser una basura de héroe muerto”, dijo John Lennon a la revista Rolling Stone tres días antes de morir asesinado. Su entrevistador, en ese entonces, solo publicó un extracto de las nueve horas de conversación que había sostenido con el inglés. La entrevista –la última en su carrera– no se publicó de manera completa sino hasta 30 años después, en el trigésimo aniversario de su partida. Para el ex Beatle, ícono del rock, activista político, padre y esposo, su música y su partida solo lo han elevado al Olimpo de la música, transformándolo con el paso de los años en una leyenda única, dueña de una carrera artística brillante y admirada de principio a fin, tanto con The Beatles como en solitario.

En una publicación en el sitio web del diario El Universal, se recuerda aquel  8 de diciembre de 1980, día en que John Winston Ono Lennon fue asesinado por Mark Chapman, un “fanático” que horas antes lo esperó afuera del edificio Dakota –lugar donde vivía–, para que le autobiografiara su copia del disco Double Fantasy, el último álbum que el músico editó en vida ese mismo año.

En sus últimas declaraciones, Lennon señaló a la revista de música que no estaba interesado en ser una figura como James Dean o Sid Vicious. Venía saliendo de un silencio musical de cinco años, enfrentando críticas por su reciente material y analizando su regreso a las pistas luego de dedicarse a criar a Sean, el único hijo que nació de su relación con Yoko Ono, y el segundo en su vida después de Julián, su primogénito con Cynthia Powell.

 “Podemos hacerlo. Pero sin bombas de humo, ni lápiz labial, ni luces tintineantes. Tiene que ser simplemente agradable”, añadió. “No puedo vivir a la altura de las expectativas de otras personas sobre mí, porque son ilusorias. Denle una oportunidad a la paz, no maten a la gente por la paz… No reclamo divinidad. Nunca me arrogué pureza de espíritu. Nunca dije tener las respuestas a la vida. Solo hago canciones y me pregunto cosas… y sigo creyendo en el amor, la paz y el entendimiento”, dijo en la conversación.

“Fue simplemente horroroso. No se podía aceptar y yo no podía aceptarlo y durante días no podía imaginarme que se había ido… Fue un shock enorme”, confesó Paul McCartney en 2014 en una entrevista para el programa de TV “The Jonathan Ross Show”.

“Para mí lo más triste era saber que no lo iba a volver a ver jamás, que no íbamos a pasar ya ratos juntos”, contó emocionado el músico de Liverpool, agregando que poco tiempo antes de que John muriera baleado, lograron reconciliarse tras la disolución de The Beatles en 1970.

Quería ser famoso

Mark David Chapman es el culpable de acabar con la vida del exlíder de The Beatles. Según confesó alguna vez, decía tener una “mente sicópata” y que ello lo llevó a asesinar a sangre fría a John Lennon, sumando que “quería ser famoso en todo el mundo por este asesinato”.

“Él (John Lennon) salió de su casa y esto es una parte que realmente lamento que haya sucedido. Él salió y yo tenía su álbum con una pluma y le pedí que me firmara el álbum. Se tomó su tiempo. Me preguntó si quería otra cosa. Su esposa había salido con él, estaba esperando en una limusina y eso es algo que a menudo reflexiono sobre cómo era tan decente con un extraño. Firmó el álbum y me lo devolvió, luego entró a la limusina”, confesó Chapman durante una evaluación de la comisión tribunal sobre las causas que lo llevaron a cometer su crimen, de acuerdo a lo revelado por The Telegraph en 2016.

Ese encuentro fue el preludio de lo que se vendría horas más tarde. Después de dejar a Chapman, John Lennon acudió junto a Yoko Ono a una sesión fotográfica con la célebre Annie Leibovitz, responsable de aquella portada de Rolling Stone, donde Lennon abraza desnudo a su esposa vestida completamente de negro.

Su agenda estaba ocupada ese día. Debía, además, conceder dos entrevistas, una para la prensa de su país y otra radial, y tenía que acudir al estudio de grabación para avanzar con Yoko el nuevo álbum que preparaba. Cuando volvió de su largo día, afuera lo esperaba un fotógrafo de nombre Paul Goresh, un tipo que se había transformado en alguien de confianza para John y junto a él, separado por unos metros de distancia, Chapman, quien lo esperó después de haber tenido una firma de él.

Al ver a Lennon, sacó un arma y le propinó varios balazos. El músico fue dado por muerto al llegar al hospital Roosevelt. Tenía 40 años. Sea por la prensa o por documentales con testigos del lamentable episodio, la historia del deceso del otrora Beatle es más que conocida. De Chapman se sabe que luego de asesinarlo sacó de su abrigo el libro de J.D. Salinger “El guardián entre el centeno”, aguardando por la policía para que lo detuviera. En los más de treinta años que lleva en prisión, en nueve oportunidades ha pedido libertad condicional, argumentando que su crimen sí fue premeditado con el objetivo de ser famoso.

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