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COLABORACIÓN

Parece que fue ayer. Todo México se vistió de luto el 15 de abril de 1957, Pedro Infante había perecido en un accidente de avión a seis millas noreste del aeropuerto de Mérida, en Yucatán. Los restos del ídolo reposan en el Panteón Jardín al sureste de la capital mexicana.

Ante su tumba desfilan mujeres, hombres, niños, ancianos, cantantes, artistas, admiradores y público en general. Y es que Pedro se identificó con los humildes y desde muy jovencito se enfrentó a la vida con el noble oficio de carpintero hasta convertirse en una estrella de cine. Pedro supo llegar al alma y al corazón de su querido pueblo al que le cantó y dedicó lo mejor de su talento.

Su afinidad con las viviendas de su pueblo, fue la punta de lanza para coronar sus esfuerzos. Esta es la razón por la cual su público lo considera vivo en el alma de cada uno de ellos. A sus 52 años de fallecido le siguen brindando admiración por su voz e imagen inigualable.

Pedro Infante nació en Mazatlán, Sinaloa, México, el 18 de noviembre de 1917. Hijo de Delfino Infante y Refugio Cruz, humilde matrimonio cargado de hijos por educar y alimentar: Carmela, Concepción, José, Refugio, Consuelo, María del Rosario, Pedro y Ángel.

Actuó en 49 películas, siendo la primera “La Feria de las Flores” y la última “Escuela de Rateros”.


* Recopilador de datos biográficos. Teléfono 2661309.