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Está pasando, otra vez. Lo mismo que le ha ocurrido a Kate Winslet, Rebeca Hall y Timothée Chalamet, protagonistas de la última película de Woody Allen, “A Rainy Day in New York” (‘Un día lluvioso en Nueva York’), le está sucediendo a Selena Gómez, también presente en el reparto del filme. La red social, atenta a cada movimiento de las famosas, le está echando en cara que apoye el movimiento Time’sUP que defiende a las mujeres acosadas en Hollywood y más allá, pero no deje de trabajar con Allen, acusado de abuso sexual por su propia hija. La indignación con el tratamiento de favor hacia Allen es tal, que tanto Hall como Chalamet han anunciado que donarán lo que ganaron en “A Rainy Day in New York” a Time’sUp para probar su arrepentimiento.

Selena lo tiene difícil, y no solo porque las veces que le han preguntado por el asunto solo haya acertado a pronunciar vaguedades y lugares comunes de la autojustificación. Su madre, Mandy Teefy, ha contado en su perfil de Instagram que cuando su hija recibió la oferta del director de “Annie Hall”, la aconsejó que no la aceptara. En su opinión, la perspectiva de rodar con Woody Allen, un director que pasará a la historia del cine, no compensaba la tacha en su reputación que puede suponer ser considerada una cómplice de un abusador sexual. Su hija, sin embargo hizo oídos sordos.

“Lo siento. Nadie puede conseguir que Selena haga algo si ella no quiere. Tuve una larga conversación con ella sobre la conveniencia de no trabajar con él, pero no logré convencerla. Su equipo está formado por personas maravillosas. No le puedes poner un pero ni una sola de ellas. Pero nadie la controla. Toma sus propias decisiones sin dejarse influir, no importa lo mucho que te empeñes en aconsejarla. Hace oídos sordos”, declaró.