•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Actitud. Reconoce que su vida no ha sido perfecta, pero asegura que lo que ha hecho la diferencia es la actitud que ha tomado ante los desafíos.

Betulia. “Comarca de la Libertad, Chontales, donde mi tatarabuelo, el cura párroco Ramón Prado, vivió a finales del siglo XIX la más intensa, apasionada y desaforada concupiscencia con Francisca Aráuz, mi tatarabuela”.

Cultura. Se declara un apasionado de la cultura, de la poesía, del teatro y la pintura.

Diversión. “Nunca he tenido un día de trabajo en mi vida, todo ha sido diversión”, señala.

Entusiasmo. Lo define como la sazón que incluye en cada una de las cosas en las que se involucra. “Nunca hay que dejar apagar el entusiasmo”.

Felicidad. “Me encanta estar entre personas felices y exitosas porque la vida es un viaje, no es una competencia”.

Gratitud. Afirma que es lo que le debe a sus padres y a todas las personas que le han dado amor, protección, cuidados, talento y sabiduría.

Humildad. “No me las creo de necesario. Prefiero callar mis virtudes y permitirles a los demás descubrirlas”, puntualiza.

Intolerancia. “No existe en mi vida porque genera odio y división. El secreto consiste en respetar y coexistir”.

Justicia. “La sentencia definitiva del 27 de junio de 1918 de la Corte Suprema de Justicia reconociendo la sociedad de hecho entre el presbítero Ramón Prado y Francisca Aráuz, mis tatarabuelos, declarándola condueña de los bienes reclamados, de conformidad con el Código Civil del 5 de mayo de 1904”.

Kilométricas. Así define las sesiones de arduo entrenamiento que realizó durante muchos años para ingresar al Salón de la Fama del deporte nicaragüense.

Lealtad. “El respeto me lo he ganado, aprecio la honestidad, la confianza la he adquirido; pero la lealtad la devuelvo siempre”.

Mamá. Considera que la suya es “única, irrepetible y es mía”.

Niño. Está convencido de que nunca dejará morir al niño que lleva dentro.

Optimismo. Declara que parte de sus éxitos se deben a su optimismo ciego y furioso.

Pasión. “Sin pasión no hay emoción, sin emoción no hay sentimiento, sin sentimiento no hay vida, y sin vida no existe la pasión”.

Quijote. “Ese soy yo. Siempre defendiendo mis ideales o sueños, aunque parezcan imposibles y me tachen de loco”.

Rey. “Su Majestad Juan Carlos I de España, quien me concedió en el año 2014 la Orden del Mérito Civil por haber prestado servicios distinguidos a la corona española”.

Sencillez. Para él, la sencillez es la expresión más sublime de la belleza.

Templanza. “Junto con sabiduría, fuerza y tenacidad son las virtudes cardinales que me rigen como Caballero de la Orden Soberana de San Juan de Jerusalén”.

Ubicuidad. Afirma que a veces quisiera tener la capacidad de estar al mismo tiempo en varios sitios.

Visionario. “Todo lo que vívidamente me imagino y deseo, inevitablemente me sucede”.

Waterpolo. Este deporte acuático intentó practicarlo, pero no pudo continuar debido al defecto de refracción de sus ojos.

Xalteva: “Cerro de arena o lugar de piedras arenosas en el idioma náhuatl. Barrio indígena de Granada donde residen mis padres.” 

Yoltamal. Para él es la delicia gastronómica prehispánica que le encanta comer con queso y crema.

Zorro. El del Principito: “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo”.