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Cuando el riesgo y el amor se fusionan, se da la perfecta armonía para crear esta obra maestra del cine como es “La forma del agua”, película escrita, dirigida y producida por Guillermo del Toro, quien se caracteriza por crear cintas llenas de fantasía, estética y espectaculares ambientaciones.

“La forma del agua” es una película de fantasía romántica estadounidense, ambientada en la ciudad de Baltimore del año 1962, y la trama central de este filme se basa en una joven conserje que trabaja en un laboratorio gubernamental de alta seguridad, la cual forma un vínculo amoroso con una criatura humanoide-anfibia capturada por científicos de la época. Elisa Espósito (Sally Hawkins) es una muchacha joven, quedó muda por un accidente que tuvo de niña, y su única forma de comunicarse es a través de señas, con la cual se enamora y enamora a “la criatura” (Doug Jones), a tal extremo que perpetúan su amor eterno, yéndose juntos y adquiriendo Elisa poderes extraordinarios que le transfiere este anfibio humanoide. 

Goza de acción en todo momento y cada riesgo de la protagonista por salvar a la criatura, de la cual se ha enamorado, hace más hermoso el argumento e ingenio de Guillermo del Toro.

Catalogo esta película como: simplemente extraordinaria, ambientación, sonido, dirección artística impecable, actuación perfecta de todo el elenco, magnífico diálogo y efectos visuales absolutamente creíbles, logra su objetivo, como es trasladar al espectador a la época y situación descrita en cada escena. Confío en que se lleve de 13 al menos 10 Óscar de la Academia 2018 por su excelencia y perfección en todo.