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El cantante y actor Justin Timberlake fue la estrella que le puso el toque musical al mediotiempo del Super Bowl, una tradición deportiva que en años anteriores tuvo a figuras como Madonna, Katy Perry y Bruno Mars recientemente.

El espectáculo comenzó con aparentes problemas técnicos que provocaron duras críticas en las redes sociales, pues al parecer el micrófono del cantante estaba desconectado. Pero más allá de la logística, rápidamente su show fue tendencia en Twitter donde algunos usuarios se quejaron de la poca creatividad  y especialmente surgieron cantidades de memes con el chico que se tomó una selfie con el cantante.Pink fue la encargada de cantar el himno de EE. UU.

“Aburrido”, “flojo”, “¡Dónde está Beyoncé?” “Me quedé esperando a N*sync” posteaban los internautas, mientras que otros halagaron la presentación precisamente por no requerir de tanta pirotecnia ni cambios de vestuario e invitados especiales.

Como es costumbre para este espectáculo, la estrella hizo un recorrido por sus éxitos músicales: “Rock Your Body”, “Cry Me a River”, “Suit & Tie”, “Filthy”, pero el momento más emocionante fue el homenaje que le rindió a Prince al interpretar el tema ““I Would Die 4 U” con una gran imagen proyectada y las luces púrpuras simulando la figura del fallecido intérprete.

El himno con Pink

Pink se sobrepuso a la infección del flu para presentarse en el espectáculo de inicio de la final de la Liga Nacional de Futbol Americano (NFL), que disputan los Patriots de Nueva Inglaterra y los Eagles de Filadelfia en el campo de los Vikings de Minnesota. La cantante, vistiendo una chamarra plateada y pantalón blanco, mostrando cierto nerviosismo, antes de empezar a cantar sacó un chicle de su boca y lo lanzó al césped, luego ofreció una sonrisa e inició su participación. Los jugadores de ambos equipos escucharon atentamente a Pink, y ninguno de ellos se arrodilló, como durante toda la temporada lo hicieron algunos como protesta por lo que ellos consideran una desigualdad entre las diferentes razas.

El acto de arrodillarse de los jugadores incluso llevó al presidente Donald Trump a pedir que los propietarios de equipos despidieran a quienes se arrodillaran. Esta vez ninguno de ellos recurrió a esa muestra de protesta y Pink concluyó el himno de forma brillante y en medio de la gran ovación que le ofrecieron los 73,000 espectadores que llegaron para presenciar el partido, que fue visto a través de todo el país por más de 110 millones de telespectadores.