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El bien y el mal es una de las grandes dicotomías entre las que se debate el ser humano, por ser conceptos relativos que te ubican en un lado o en el otro, según la óptica y los valores de quien te juzga.

Y es precisamente esa ambivalencia la que atrapó en sus redes al escritor e investigador nicaragüense Eddy Kühl para darle título a su nueva obra: “Los buenos y los malos en la historia de Nicaragua”, libro que presentará hoy en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), a las 6:30 de la tarde.  

En la obra, Kühl presenta la vida de 40 personajes que han influido en la historia del país desde la educación, gestas heroicas, literatura y campo político.

“Escribo en blanco y negro la vida de 40 personajes escogidos por tener historias interesantes, además de la aportación que hicieron a la construcción y desarrollo de Nicaragua. He escogido al capricho del autor, y en realidad me limito a decir qué hicieron y cómo lo hicieron, sin atreverme a calificarlos de buenos o malos”, comparte Kühl. 

Estructura

La obra lleva un desarrollo cronológico y parte con la vida de Pedrarias Dávila, un personaje del cual el autor asegura que ha sido condenado, sin embargo, refiere que los recientes estudios realizados en la Universidad de Harvard señalan que tuvo algunas cosas buenas.                                                                                                                                          “Por ejemplo, Pedrarias trajo la hacienda, que era organizar a los españoles para que trabajasen y produjesen y que no solo dependieran de los indios. Las haciendas eran de caña, de maíz y de ganado”,  señala.

La obra incluye dos personajes chontaleños: Alejandro Miranda, que combatió en la guerra con los Indios de Matagalpa y fue un gran liberal decimonónico, un escritor que anduvo por Nueva York y fue un gran aventurero; y Josefa Toledo de Aguerri, que para Kühl es la mujer más grande que ha habido en Nicaragua.

“Fue mujer de las Américas, feminista, fue muy liberal para su época. Ella tenía frases como ‘Dios es el primer feminista’. No era religiosa ultraconservadora ni intolerante. Fue directora de educación, nombrada por Bartolomé Martínez, y era tan protestona que solo estuvo unos meses en el puesto. Fundó dos revistas, por lo menos las más grandes, que duraron más de 30 años. Una era la revista femenina y la otra la revista de la mujer, donde daba lugar a grandes autoras como Aura Rostrán y Rosa Mejía. Fundó la escuela de señoritas de Managua y luchó por el voto femenino. Se casó con un español y tuvo dos hijas”, señaló.

José Rosa Rizo es otro educador poco conocido que Kühl rescata en su obra. Fue director de la escuela donde estudiaba Rubén Darío, cuando el poeta tenía como 8 o 9 años. Según Eddy Kühl, Rosa Rizo fue el responsable de que Darío continuase su vida poética, porque don Pío Bolaños y otros historiadores mencionan que la tía Bernarda llegó a quejarse donde él  porque el profesor Felipe Ibarra le estaba enseñando disparates al pequeño Rubén y “José Rosa le respondió que eran poemas bien hechos, que no se los podía enseñar Felipe y que eso auguraba que sería un gran poeta. Fue prefecto de Matagalpa y uno de los más grandes intelectuales que ha tenido el norte”.

El prólogo es de José Mejía, “un gran personaje que tenemos, es el director de la revista de Temas Nicaragüenses”.

“Entre los villanos figura William Walker, pero en realidad yo no lo pongo como el malo, insisto en que eso lo determina el lector, porque este hombre a sus 24 años ya era médico, periodista y abogado, él tenía una pena porque su madre había muerto y su prometida también. Quiso tomar a Granada como su novia y por eso cuando la vio perdida la mandó a quemar”, aduce.

La presentación estará a cargo de Francisco Arellano, director de la Academia Nicaragüense de la Lengua.