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La estrella del R&B The Weeknd dio este viernes el pistoletazo de salida al Festival de Coachella (EE. UU.), uno de los eventos musicales más importantes del mundo y en el que Los Ángeles Azules hicieron de sorprendentes embajadores latinos con su cumbia popular y festiva.

El Empire Polo Club de Indio, una ciudad situada a unos 200 kilómetros al este de Los Ángeles, abrió sus puertas a decenas de miles de jóvenes para un festival que acogerá la misma programación en dos fines de semanas seguidos: del 13 al 15 y del 20 al 22 de abril.

Con su nombre en mayúsculas en el cartel del Coachella al mismo nivel que Beyoncé, estrella de este sábado, y Eminem, máximo protagonista del domingo, el canadiense The Weeknd ocupó el viernes el escenario principal para demostrar por qué a sus 28 años es uno de los cantantes más populares en la música negra actual.

Con el EP “My Dear Melancholy,” publicado hace unas pocas semanas, The Weeknd se ganó al público del festival californiano gracias a un concierto potente y vistoso, con la escultura de una enorme cabeza recostada sobre las tablas, e impulsado por grandes éxitos como “Can’t Feel My Face”, “I Feel it Coming” o “Earned It”.

En una edición del Coachella con muy poco rock, en franca retirada ante la arrolladora popularidad del rap y del R&B, el recital de The War on Drugs fue todo un consuelo para los amantes insobornables de las guitarras.

A ratos épicos y a ratos brumosos, los de Philadelphia bordaron canciones como “An Ocean in Between the Waves” o “Holding On” mientras el sol se escondía tras las palmeras del desierto californiano. 

Con un pie en los años 80 y otro en el siglo XXI, una muy convincente St. Vincent ofreció una actuación excitante que habría contado con el visto bueno de magos del eclecticismo como Prince. 

Rock, pop y electrónica se dieron la mano de manera agitada en la presentación de St. Vincent, que de su último disco, “Masseduction” (2017), rescató temas como “New York”. 

La jornada inaugural de Coachella apostó por veteranos sobradamente contrastados como el francés Jean-Michel Jarre, un auténtico pionero de la música electrónica.

“Es un festival a nivel mundial. ¿Qué hacen Los Ángeles Azules ahí? O sea, no sé, como que estamos bendecidos porque no a cualquiera le reciben así y no a cualquiera le cantan todas las canciones”, dijo en una entrevista con Efe José Mejía, integrante de la banda.