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Para Carlos Mejía Godoy, escuchar a los jóvenes nicaragüense corear “Nicaragua, Nicaragüita”, durante la protestas contra las reformas al seguro social, ha sido su “más grande satisfacción”, pues aunque este tesoro melódico nacional fue alzado como bandera en la Revolución Popular Sandinista, hoy los universitarios lo han hecho himno de su lucha social, “es una canción sin afiliación política, ni partidaria, ni religiosa”, resaltó Mejía.

“Los jóvenes de abril”, es la composición musical que  el ícono de la canción testimonial nicaragüense ha elaborado como una forma de sintetizar sus sentimientos artísticos y humanitarios.

“No puedo ser neutral ante tanta barbaridad. Así a como contribuyo con esta canción, seguiré contribuyendo a la causa de los que sufren, a la causa de los oprimidos”, afirmó el cantautor.

No más muertos

El artista exteriorizó su admiración por los estudiantes y, a su vez, mencionó que ya no deben morir más personas, “nos han demostrado con su actitud, con su gallardía, con su valentía, que ya están hartos de los políticos, de las mentiras, de las caretas, de la farsa absoluta, de la politiquería. Nicaragua está harta de los políticos, hemos visto la modorra de los diputados de cualquier partido, yendo a la Asamblea, algunos hasta se duermen en sus tronos y campea en su rostros una total indiferencia, no quiero generalizar porque como ser humano siempre debo asumir que hay excepciones en toda regla, ojalá quedaran en este país políticos en los que se pueda confiar.

Nosotros estamos de acuerdo que si se va a dar una transición que sea pacífica, que no tengamos que ofrendar más muertos de los que ya hemos dado y que sea todo pensando en Nicaragua... soy un simple artista, pero desde mi posición de trabajador de la cultura quiero lo mejor para mi Nicaragua”, declaró.

El intérprete explicó que la revolución depende de la ética del individuo y que esta no debería variar por un puesto político, “primero, yo me considero cristiano y a ese mismo nivel revolucionario, nunca he abandonado esa posición, haya estado en un partido o haya dejado de estar, porque es una posición ética para toda la vida, no para un momento en el que ocupás un puesto en el Gobierno, o cuando militás en determinada opción política”.

Sandino , “El bandolero”

Mejía Godoy, quien relató sobre  su lucha contra la dictadura somocista y quien también producto de dichas protestas fue llevado a la cárcel, atestiguó que al igual que a los jóvenes de hoy, a él también lo llamaron delincuente, “fui capturado y llevado a una celda llamada La Chiquita y me presentaron ante el coronel que estaba de turno, él me dijo una cosa: ‘conozco a tu mamá y a tu papá, Carlos Mejía Fajardo y Elsa Godoy de Mejía, son dos esposos ejemplares; cómo es posible que de esa familia tan noble haya salido un delincuente’, recordé que si hay una ocasión en la que me he sentido orgulloso de ser delincuente fue en esa… a Sandino también le decían bandolero. En estos días que se ha hablado tanto de los delincuentes, ‘puñadito de delincuentes’, que ahora los vemos en las calles y sabemos que no son un  puñadito, esto es un pueblo”, sostuvo Mejía.

Artistas Unidos

El compositor de “Los jóvenes de abril” hizo un llamado a la acción a los artistas nicaragüenses, “se supone somos muy sensibles y capaces de generar sentimientos de adhesión por las causas nobles; es importante que estemos no solamente pronunciándonos, sino haciendo presencia. En este momento los artistas tenemos que estar en la primera fila”, instó.

Mejía Godoy escribió el tema testimonial “Yo no puedo callar” en 1969, su primera canción social, hoy se expresa a través de la pluma y el papel con “Los jóvenes de abril”, tema que asegura enaltece las acciones heroicas de los estudiantes nicaragüenses.

“Los jóvenes de abril”

“Un racimo de estudiantes va marchando por las calles de nuestra Nicaragua./
En sus pechos orgullosos va flameando la bandera azul y blanca.
En sus ojos brilla toda la hermosura, es la luz que se desprende de sus almas./
Y prendido en el ojal de la ternura la sonrisa de la patria.
Pero surgen de la sombra los mastines, la insidia, la calumnia, los chantajes./
El zarpazo alevoso de los caínes, el cobarde fulgor de los puñales.
Y se tiñe la tarde en arreboles con la sangre preciosa de los lirios./
Pero ya la juventud no sigue sola, nuestro pueblo está saliendo a los caminos.
Así florecieron las flores de abril, así vuelve a brillar el sol./
Aquí no hay partidos, ni viejas consignas aquí, y aquí solo canta el clamor del amor.”