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Parques y centros culturales se han convertido en nuevos escenarios de las pegajosas melodías del K-pop, el género musical coreano de moda.

Los adolescentes ensayan coreografías de estas bandas con la esperanza de participar en el K-pop World Festival, concurso que organiza la Embajada de Corea del Sur en Chile y cuyo ganador compite en la final del certamen en Corea.

“Los grupos que bailamos K-pop nos llamamos Dance-covers. Nos juntamos a ensayar varios días a la semana, no molestamos a nadie, solo queremos bailar”, dice Alicia, una joven chilena de 17 años fanática de estos grupos.

Esta K-popmanía, que surgió a raíz del exitoso Gangnam Style lanzado en 2012 por el surcoreano PSY -cuyo video ha sido uno de los más vistos de la historia de YouTube-, ha dado nacimiento en Chile a bandas como el Rough Bunnies, que se creó en noviembre de 2014. 

Las redes sociales siguen siendo el verdadero canal de difusión del K-pop, que mezcla ritmos cadenciosos y música electrónica con coreografías minuciosamente elaboradas y sus cantantes lucen elaborados peinados y vestimentas extravagantes.