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A mor. Solo es un estado químico del cerebro.

B ueno. Es lo que más me atrae, todo lo bueno. Buenas películas, buenas personas, buenas cosas.

D ios. Creo en Él y en sus milagros. Nunca se me ocurriría ser atea, ni “gracias a Dios” ni por soberbia, que es lo que más sobra: creen que Dios va a dejar de existir solo porque no creen en Él. 

E scribir. Mi actividad de cada día y de todo el día. 

F uerza. Es lo que a veces nos hace falta tener. Pero se logra.

G urú. Pero de la historia del cine en Nicaragua. Apodo que me puso don Nicolás López Maltez. 

H istoria. Es el tema que más me apasiona, desde niña. Y al que me he dedicado los últimos 14 años de mi vida.

I nmensidad. Es algo que me gusta admirar cuando voy a las montañas, al mar o cuando el cielo está despejado. La admiración a la inmensidad es lo más apasionante que he experimentado, como una epifanía.

J arrones. Me gustan para la decoración de la casa. Al estilo persa o italiano.

K ilómetros. Es una unidad de medida que me ha gustado siempre, ahora corro unos diez y recuerdo cuando pensaba que correr uno era imposible. Cuando era ciclista hacíamos cientos de kilómetros y 1k se iba en unos cuantos pedalazos. No asocio esta palabra a distancia sino a esfuerzo físico y a retos personales.

L ocura. Todos tenemos un poco de eso. Pero la locura es un tema que siempre me ha entristecido. Cuando escucho esta palabra no la asocio a la histeria que viven muchos, sino a las personas que sufren por la demencia y que deben estar encerradas o con tratamiento médico que las enferman más. Los manicomios y los asilos de ancianos deben ser los sitios más tristes del planeta. 

M úsica. Es el arte con el que originalmente crecimos en casa de mis padres. Mi papá es músico y director de coros. Había libros y revistas de música, cuadernos pautados, su librero tenía una sección grande sobre el tema. Mis primeros recuerdos se centran en la música, cantando canciones en inglés con una de mis hermanas. Quién sabe cómo las cantábamos ¡pues no sabíamos inglés! 

N o. Es la palabra más difícil de aprender y dominar. Hay que aprender a decir no en el momento indicado. Yo para todo era sí, porque pensaba que la vida es positiva, que hay que ir en el sí. Pero cuánto sí y positivismo hay en decir no de vez en cuando de forma apropiada ante ciertas personas y circunstancias. Y no tener remordimientos por haber dicho no.

O lor. Los olores son fundamentales en los recuerdos. Para mí el olor de la guayaba madura me trae los recuerdos más recónditos de mi vida. 

P alabra. La veo de dos formas. Es mi trabajo y mi oficio de cada día. Pero a la vez pienso que tener palabra es algo completamente perdido hoy. La gente es deshonesta, mentirosa, no cumple, nada es seguro, no tienen palabra, ni de honor ni de honradez. Es lo que más odio, tratar con gente incumplida e irresponsable o que no tiene palabra. ¡Y de esas abundan!

¿Q ué? Siempre me ha parecido la pregunta del centro del universo. Y siempre me ha gustado al igual que el “¿por qué?”

R iqueza. Nunca he visto la riqueza como algo negativo. Me gusta el lujo, apreciar la riqueza, verla en los países donde viajo. Pero no me refiero a ropas o cosas materiales sino a la educación universitaria, al sistema de salud, transporte, servicios sociales que hay en estos países ricos. Ejemplos que deberíamos imitar para no seguir siendo un país tan empobrecido. 

S axofón. Ser saxofonista es un sueño loco que he tenido siempre. Lo que más quisiera es tocar con una banda de jazz en un bar de artistas. Pero falso, porque me da sueño temprano. 

T risteza. Una fuerte motivación para escribir.

U niversidad. Es la etapa de mi vida que recuerdo con más suspiros y nostalgia. Y saber que nunca se repetirá es lo que la hace más dorada y feliz. 

V alores. Son cualidades que se han perdido por completo. Sobre todo el de la honestidad, ya sea de palabra, o la honradez. El que más se ha perdido es el de la generosidad.

W onderfull. Es la palabra más linda del idioma inglés.

X enofobia. Es uno de los males de la humanidad en la actualidad, que no es nuevo, siempre ha estado allí. Tribus contra tribus y luego los colonizadores, ahora es entre naciones y compatriotas, siempre ha existido. Me parece el odio más sinsentido de todos los odios. Aunque de por sí los odios son una ridiculez y un sinsentido total.

Y a. Una acción que me desespera. Las cosas nunca son para ya, pero hay gente que cree que todo debe ser cuando lo quieren, hasta contestar un chat o un correo, vivimos en una inmediatez tan insoportable. 

Z ancudos. Mis peores enemigos. Es como si soy el imán de los zancudos, todos vienen a mí, me hacen imposible el rato, me caen súper mal. ¡Por qué no se han extinguido!