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De muerte natural falleció la mañana de este jueves Fernando López Miranda conocido como “El Cabo López”, a sus 85 años, repercusor del atabal granadino. López durante 41 años fue el encargado de llevar alegría a muchas familias de la ciudad colonial.

Fernando López, historiador granadino e hijo de “El Cabo”, expresó  que “una de las cosas más importante que mi padre realizó en su vida fue aceptar el reto de la mayordomía del atabal hace 41 años, logró sostenerla con bastante proyección a tal grado de hacer que sobreviviera entre todas las manifestaciones religiosas, populares y tradicionales que existen”.

“El atabal con mi papá se remonta a 1978, todavía hay familias enteras que reciben el atabal en sus casas durante el mes de octubre, cuando se realiza el novenario a la Virgen del Rosario, este es un legado para la posteridad, además de ser una gran responsabilidad, porque se le debe dar continuidad, hoy queda a mi cargo y tengo el compromiso de honrar su memoria con esta labor”, agregó el hijo.

El granadino fachento

Conocido como el “granadino fachento”, por su elegancia al caminar, su sombrero, sus calcetines combinados con su camisa y su bastón de madera, don Cabo López imprimió en el atabal su propio estilo, sus coplas expresadas en voz alta eran de su propia autoría, informaron sus amistades.

Poseía una característica chispeante, amable, poseía amistad con todo mundo, además era dibujante y cantante, o que lo hacen un personaje muy llamativo y sobresaliente, sus principales dichos eran ¡Ideay Tierno! ¡Jesús Mamá!, ¡Ideay Cariño!, ¡Ajaaa Hombre!, entre muchos más.

Atabaleros lo recuerdan

Sandra del Carmen Martínez, miembro del atabal, dijo que “él era una gran persona, muy querido por todos, siempre vamos a recordarlo, me deja mucha enseñanza, porque era un hombre que siempre tenía un mensaje positivo, él semanas antes de morir me decía que quería ir a descansar, pues ya sentía que iba a partir de este mundo, era muy popular y siempre lo saludaban en las calles”.

“Quedan muy bonitos recuerdos juntos, desde que enfermó ya no podía salir, pero esta tradición la ha continuado su hijo, cada vez que salíamos nos preguntaba cómo nos había ido, siempre con su entusiasmo y picardía, hoy nuestro trabajo es continuar trabajando para mantener viva la tradición”, comentó Dora María Montiel, miembro del atabal.

Pidió que tocaran el atabal

María Cecilia Bravo, nuera de “El Cabo”, detalló que él estuvo enfermo durante mes y medio, a partir del miércoles ya no hablaba más, hasta su último momento siempre mantuvo su sentido del humor, antes de morir pidió a una de sus miembros del atabal que le tocaran durante su vela y su entierro, además solicitó que le pusieran sus cantos preferidos como ‘El Rey’, entre otras”.