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El viernes 11 de mayo se celebró en Salón Mayordomía del Palacio Real de Madrid la XXX Velada Poética en la Voz de sus Autores. A pesar de que la noticia no se encontrará en ningún medio, pues no se permiten periodistas en el acto solemne, decidí elaborar esta nota porque la velada fue dedicada a Nicaragua, a la memoria de Claribel Alegría y de los estudiantes víctimas de la masacre de abril; sabemos que 22 de nuestros asesinados tenían entre 19 y 24 años, 13 tenían entre 25 y 29 años; y 21 eran mayores de 30 años. También se dedicó a los jóvenes que continúan luchando por la justicia y la democracia en nuestro país. 

Tuve el honor de compartir la mesa con los poetas: Zingonia Zingone (Londres, 1971), Mario Campaña (Guayaquil, 1959), Sylvia Miranda (Lima, 1966). La curadora del recital, doctora Eva Guerrero, de la Universidad de Salamanca. Convocó Patrimonio Nacional de España y entre los invitados se encontraba la nutrida comunidad literaria de Madrid. 

Los poetas compartimos nuestra obra acompañados de un Arpa en las manos de Sara Águeda. Además tuvimos la oportunidad de una segunda lectura del libro “Aunque dure un instante”, antología del XXVI Premio Reina Sofía dedicada a Claribel Alegría, cuya introducción y prólogo fue elaborada por la doctora Guerrero. 

Zingonia Zingone compartió, entre otros poemas, “De las tentaciones de la luz”: “Como una piedra imán / tu mirada polariza mis entrañas / las piedras / son vida fosilizada / por eso / al apretar contra mi pecho / un disco de jade / siento calentarse / la respiración pausada/ de la inmortalidad / signo de tu amor / es la brisa matutina en el vuelo de una gaviota / es la mariposa sobre la baranda de hierro / floreciendo como azalea…”

De Mario Campaña “En el próximo mundo”: “quien quiera levantar la mano o elevar la voz / que antes alce la vista al cielo y se conforme / con las nubes, con la fragancia plateada / que ennoblece el horizonte por su parte más baja; / quien quiera hablarnos tanto / que lo deponga todo y abandone / de pe a pa su imperio, / su casa su máscara su atuendo; que hable solo el que no tenga o el que no quiera, / el que no pueda volver. / Solo el denude que hable, / y sea él quien entregue la ofrenda / en las manos de los que empiezan a vivir.” 

De Sylvia Miranda, un poema inédito, “Arar”: “Uno espera la palabra / y la palabra decide si viene / como el campesino que ara su tierra / y espera la lluvia / todo poeta es campesino / toda fruta es una palabra. Por mi parte estrené, entre otros, ‘Cocos Nucifera’: He visto a mi hermana/enfilarse en un palmar/ silente alzar el tronco / curvar el tallo al viento / besar el sol sin una sola rama. 

De la obra de Claribel Alegría se escogieron poemas de todas sus épocas. Uno de los más afectivos fue “Retorno”: “Moroso el aire que me envuelve / abrasador el polvo / ha sido un largo viaje / es un viaje sin fin / a menudo tropiezo / me levanto / me caigo / otra vez me levanto / vuelvo a hacer/ no sé / voy caminando a saltos, reconozco el paisaje / reconozco el abismo / el mismo suelo / del comienzo / quemándome los pies / sigo caminando / en línea recta / y aquí estoy / en el mismo lugar / donde empecé”. 

Al convocar su presencia y querer arrullarle fuimos nosotros los arropados por su poesía, por su absurdo deseo de siempre estar haciendo y de ese amor sin fin que ella nunca soltó. Todos creíamos cantarle: Doña Ana no está aquí, estará en su vergel, abriendo la rosa y cerrando el clavel. 

Fue también una velada solidaria ante la difícil problemática de Nicaragua, en el ambiente había desolación por nuestro país. Uno de los momentos más emotivos ocurrió al leer, en honor a la juventud nicaragüense, mi poema “De cómo asesinar a la mar dulce”. Otro de los momentos ocurrió durante una segunda ronda de poemas de Claribel Alegría. Como poeta comprometida con la realidad nacional, leímos en su memoria “Todo es normal en nuestro patio”. Al final de la velada recibimos una maravillosa ovación, muchos de los invitados se acercaron a la mesa para preguntarme sobre la situación nicaragüense, así como para expresar sus muestras de solidaridad con nuestra juventud aguerrida. Recibí también mensajes de repudio y condena a un régimen completamente sordo ante una contundente condena internacional. 

Cabe señalar que ese día por la mañana se anunció en Madrid al ganador del Premio Reina Sofía 2018, otorgado al profesor, ensayista y poeta venezolano Rafael Cadenas (1930). Una sorpresiva noticia para la poesía nicaragüense fue escuchar de algunos miembros del jurado que había un nicaragüense muy mencionado entre los finalistas, Francisco de Asís Fernández Arellano. 

*Colaboración
Poeta nicaragüense.