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“¿Cuánto amor habrán recibido en su vida?”, se cuestiona la cantautora nicaragüense sobre las personas que son capaces de matar a sus semejantes, así inicia relatando Katia sobre cómo nace su poema “El niño y el soldado”, escrito que remite directamente a sus lectores a la historia de Álvaro Conrado, la víctima fatal más joven de las protestas iniciadas en abril.

 “Una palabra de aliento cuando el corazón se hundía pudo haberle evitado disparar en contra tuya, contra vos que no le hiciste nada, contra vos que no cargabas nada, una botella de agua, una bandera blanca, cuánto amor mal repartido, cuanto amor sin repartir”, expresa la artista en su poesía.

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“El poema es una pregunta, ¿cómo sería si todos recibiéramos amor de niños? Pensaba en cómo el amor puede cambiar la vida, tratando de entender a los del otro lado, los que no tienen piedad, los que asesinan y golpean”, dice Cardenal sobre su obra literaria.

La intérprete manifestó que como nicaragüense su postura es de “no dar un paso atrás, defender la libertad y la dignidad de manera pacífica, porque la guerra es un mal que hay que erradicar del planeta”, aseguró.

Asimismo, la compositora mandó un mensaje para el país en el que condena la corrupción y en el que invita a las personas a sumarse a las marchas para denunciar las “atrocidades” que ocurran en Nicaragua.

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“Mantenernos unidos, ser solidarios, salir a marchar y denunciar las atrocidades, los atropellos, los asesinatos, los saqueos y la manipulación. Cuidar y amar a Nicaragua, dejar de ser partícipes de la corrupción a cualquier nivel, porque esa nos quiere devorar a todos, andar con cuidado, cultivar el amor y orar mucho. Hagamos una nueva patria empezando por casa”.

Sobre el diálogo

Cardenal, quien recientemente cumplió 4 décadas dedicadas a la música, habló con El Nuevo Diario sobre su opinión acerca del diálogo nacional, “mi primera sensación fue un dolor inmenso al recordar la sangre derramada de miles de nicaragüenses que dieron su vida por derrocar la dictadura de Somoza y luego por defender la revolución y llorar ahora a más de 60 jóvenes, luchando por la libertad, ver a mi país en esta realidad, por segunda vez, es muy doloroso para todos.

Por otro lado, el inmenso orgullo que he sentido al escuchar al pueblo expresarse sin miedo alguno me llena de fe para seguir cantando a la justicia, el amor, la naturaleza, al respeto, al amor y la igualdad, a quienes he cantado por 40 años, y siento que Nicaragua está creciendo, está despertando. El diálogo puede ser lento y frustrante, pero hay que seguir intentando por todos los medio evitar más derramamiento de sangre. Es una oportunidad única poder decirle al Gobierno cara a cara lo que el pueblo está sintiendo”.

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La cantante también se refirió al diálogo como una forma de evitar que “los medios oficialistas no puedan manipular la información, porque es una transmisión directa”.

Por último, dijo que espera que el Gobierno entienda que Nicaragua necesita un cambio radical.

El niño y el soldado

Quiero pensar que un abrazo 
pudo cambiarle la vida 
una canción de cuna 
un beso por la mañana
y uno al ponerlo a dormir 
pobre soldado manchado
cuánto amor mal repartido
cuánto amor sin repartir.

Una palabra certera 
puso el amor en tu vida
una canción de cuna
un beso al irte a la escuela
y otro para ir a jugar 
solo querías ser bueno
mi niño te fuiste de prisa.

Una palabra de aliento
cuando el corazón se hundía 
pudo haberle evitado
disparar en contra tuya
contra vos 
que no le hiciste nada
contra vos 
que no cargabas nada
una botella de agua
una bandera blanca
cuánto amor mal repartido
cuánto amor sin repartir.

Un abrazo de sangre 
sin cruzar una palabra 
una mirada a los ojos 
pudo evitar el dolor 
de no dormir en las noches 
soldado manchado de sangre.

Un abrazo de sangre 
sin cruzar una palabra 
una mirada a los ojos 
pudo evitar el dolor 
de no volver a tu hogar 
cuando te arrancó el aliento
cuánto amor mal repartido
cuánto amor sin repartir.