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La boda del príncipe Enrique con Meghan Markle ha tenido sus momentos de emoción o insólitos. Aquí hay cinco:

1- Ella caminó sola

Meghan entró sola en la iglesia de San Jorge del Castillo de Windsor, seguida de los niños de honor, y subió a la nave para ser llevada al altar del brazo del príncipe Carlos, su suegro. Una decisión obligada por la ausencia de su padre, quien está en México por una operación cardíaca, pero también una expresión de sus convicciones de mujer independiente y feminista.

2- El predicador

El apasionado sermón del reverendo Michael Curry, que contrastó con el habitual tono formal de las ceremonias reales británicas, electrizó el ambiente y asombró a los parientes del príncipe Enrique, incluido a su hermano, el príncipe Guillermo.

 Enrique de Inglaterra y Meghan Markle ya son marido y mujer

El primer afroamericano que dirige la Iglesia anglicana estadounidense exaltó el poder del amor, citando a Martin Luther King, el defensor de las libertades civiles, e hizo referencia a la esclavitud, delante de los 600 invitados reunidos en la iglesia de San Jorge, incluida la madre de Meghan, Doria Ragland, descendiente de esclavos.

3- Las ex

Cressida Bonas y Chelsy Davy, dos exnovias de Enrique, estaban entre las invitadas. Y no dejaron de atraer la atención de los medios, que buscaban en sus caras y sus miradas el menor pesar por no estar en el lugar de Meghan.

4- ¡George!

Entre los numerosos famosos invitados, la estrella de cine estadounidense George Clooney ha dado espectáculo como de costumbre, con sus sonrisas socarronas y una palmada en el hombro a un policía.

​ Suenan las campanas de la boda real

Su primaveral traje gris perla contrastaba con los chaqués negros de otros invitados, entre ellos el cantante Elton John o los actores de la serie “Suits” -que dio a conocer a Meghan- Gabriel Macht y Patrick J. Adams.

También se vio al exfutbolista internacional David Beckham mascando chicle.

5- Sediento

“Estoy listo para una copa”, dijo Enrique.

 Dos estrellas que lo dejaron todo por un príncipe

Después de semanas de preparativos, una ceremonia agotadora para sus nervios y una procesión en calesa ante 100,000 curiosos en las calles, llegó al castillo de Windsor no sin satisfacción para el almuerzo con la reina. En cuanto a Meghan, tan pronto como cruzó el castillo en la calesa tirada por cuatro caballos después del paseo por Windsor, se inclinó hacia delante con ambas manos sobre su pecho, pareciendo dar un suspiro de alivio.