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La escritora francesa Frédérique Audoin-Rouzeu (París, 1957), la reina del género negro en Europa bajo el seudónimo Fred Vargas, obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018, un galardón que recae así por primera vez en la literatura francesa y por séptima ocasión en una mujer.

El jurado del premio, al que optaban 35 candidaturas procedentes de veintiún países, destacó que su obra encarna la revitalización de un género como la novela de intriga, como ella prefiere denominarlo, y que su escritura “combina la intriga, la acción y la reflexión con un ritmo que recuerda la musicalidad característica de la buena prosa en francés”.

En sus novelas, añade el jurado, “la historia surge como metáfora de un presente desconcertante” y muestra la sociedad “como un misterioso y complejo ecosistema” a través de una obra marcada por la originalidad de sus tramas, la ironía con la que describe a sus personajes, la profunda carga cultural y la desbordante imaginación “que abre al lector horizontes literarios inéditos”. 

Arqueozoóloga e historiadora medievalista y tan omnipresente en las librerías como esquiva en actos sociales y medios de comunicación, tomó su seudónimo del personaje de María Vargas que encarnó Ava Gardner en “The Barefoot Contessa” (1954) tras ser adoptado primero ese apellido por su hermana gemela, Jo, para su carrera como pintora. Hija del escritor surrealista Philippe Audoin y propuesta para el galardón por el exministro español de Cultura Gustavo Suárez Pertierra, ha publicado, al margen de ensayos científicos, una veintena de novelas de las que doce forman parte de la serie protagonizada por el comisario Adamsberg, que resuelve los misterios más por intuición y sensibilidad que por capacidad analítica o técnica detectivesca. 

“Nunca me he sentido escritora. Puedo pasar semanas sin pensar en mis libros. Hasta el día en que me digo: ‘Fred, hace un año que no escribes, ¡quizá haría falta que despiertes!’ La escritura sigue siendo una escapada”, decía en 2008 a la revista francesa Télérama.

Tras especializarse en la peste bubónica con su tesis doctoral en historia, ha dedicado gran parte de su vida profesional a rastrear en los restos de animales para desenmarañar el pasado mientras dedicaba sus vacaciones a escribir sus novelas y dejaba las correcciones para las navidades con la ayuda de su gemela Jo. Pese a una timidez, que le lleva a no firmar autógrafos y a comparecer en contadas ocasiones ante los periodistas, Vargas aseguró en 2009 durante su participación en la Semana Negra de Gijón (norte de España) que entiende la literatura como “un medicamento contra la angustia” y que la diferencia de géneros responde a las necesidades del mercado.

A su juicio, toda la literatura puede sintetizarse en el planteamiento de un problema que encuentra una solución, un esquema que requiere de “musicalidad” para que funcione y que es aplicable a todos los géneros literarios con la única diferencia del tipo de conflicto que abre la historia y que “son etiquetas que sirven para clasificar los libros en las estanterías de los comercios”.