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Como una consecuencia de la crítica situación que enfrenta el país, los artistas, las productoras de eventos y los diferentes escenarios de promoción del arte y la cultura nicaragüense se han visto en la necesidad de cancelar casi todos sus eventos, acción que no solo refleja la empatía del gremio artístico con la lucha ciudadana, sino también la pérdida de ingresos y la búsqueda de un plan “B” para subsistir ante una crisis que parece nunca cesar.

Y aunque la mayoría de artistas nacionales han demostrado su vocación al arte y su amor por Nicaragua con la compasión de melodías, poesías e ilustraciones en apoyo a la lucha juvenil reciente, muchos refieren que han empezado a realizar otras actividades que les generen ingresos.

“Hoy más que nunca nuestra labor como cantautor está vigente, lo nuestro es una vocación que va más allá de los recursos económicos, por supuesto, nos ha afectado mucho porque para algunos colegas esto es la manera de mantener a la familia igual que la mía, pero siempre hay alternativas porque la música tiene un abanico de oportunidades para ser aprovechadas. Hay que ser proactivos y creativos en medio de esta dura crisis que atravesamos. Hay que reinventarse la vida musicalmente hablando. Ser solidarios con las víctimas y familiares de los más de 100 fallecidos haciendo canciones. Esa es nuestra forma de expresión”, comentó el cantautor nicaragüense Juan Solórzano, quien mencionó que cada tres meses realiza alrededor de 10 presentaciones, pero ahora solo ha podido cantar en tres ocasiones.

Edith Suárez, de la productora de eventos Bajorrelieve,  tiene como fuentes de ingresos la ayuda de su mamá y los eventos que organiza para pagar por su cuenta sus estudios universitarios. La joven emprendedora  dijo que de continuar o empeorar la crisis en el país el impacto en la economía de su hogar será aún más crítico, pues ha tenido que cancelar dos actividades de gran alcance, como lo es: “Metal Revolución”, un evento que se realizaría el 5 de mayo en el Teatro Nacional Rubén Darío y el “Blackened Holocaust”, propuesta musical programada para el pasado 2 de junio en la que se presentarían en concierto una banda de metal costarricense y dos nicaragüenses. 

Diversos espacios de la cultura en el país también han tenido que abstenerse a realizar conciertos, obras teatrales y muestras de artes visuales, tal es el caso del Teatro Justo Rufino Garay, el cual desde inicios del mes de mayo no ha realizado presentaciones, de igual forma, el Teatro Nacional Rubén Darío (TNR) tuvo como último evento la “Expo Teatro Nicaragua 2018”, la cual finalizó el pasado 20 de abril. Músicos nacionales también mencionan que por los altos niveles de violencia que se registran en horas de la noche, pequeños y medianos locales que ofertaban a sus clientes propuestas musicales han cerrado temporalmente.

Asimismo Ruta Maya, donde desde jueves a sábado se presentaban agrupaciones nicaraguenses, no ha realizado ningún evento cultural hasta la fecha, mermando así los ingresos para el personal que labora en cocina y bar.

Jóvenes también carecen

La comunidad de los DJ nicaragüenses no es la excepción, Róger Cuadra Zepeda, un joven DJ masayense reconocido en los escenarios como RACZ,  refiere que lo está “matando esta situación”, puesto que se encuentra “completamente sin trabajo”. “Los bares están cerrando, ante el miedo a ser saqueados, los eventos privados son nulos en una ciudad que está de luto, donde día a día el número de fallecidos crece”, lamentó este amante de la electrónica.

El músico Asdru Castillo, quien dice vivir 100% de las presentaciones que realiza con su banda, señaló que “si no tocamos, no ganamos. A como está la situación no se puede esperar nada bueno”, y agregó que aunque tenía sus ahorros, su padre le está ayudando a sobrellevar las cargas económicas.