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Michelle Obama ha sabido adaptarse a la perfección a su nueva vida en Washington. Tras cumplirse los primeros 100 días desde que su marido fuera nombrado presidente de Estados Unidos, no solamente los políticos hacen balance. La esposa del Presidente ha hablado sobre esta nueva etapa y acerca de cómo es su nueva rutina en la Casa Blanca, pero no como Primera Dama, sino como madre.

La revista estadounidense People publica unas declaraciones de Michelle Obama en las que asegura que no ha notado mucho el cambio de los días en los que vivía en Chicago a su estancia en Washington. “Me siento como si jamás hubiera dejado Chicago”, asegura. “El sábado es día de fútbol. Sí, yo también paso la mayor parte del día en un campo de fútbol, al igual que mucha gente”, confiesa. Pero el deporte no se ha convertido en el único pasatiempo los fines de semana. Sus hijas, Malia y Sasha, organizan fiestas de pijamas. “Solemos tener a un grupo de siete niñas chillando y gritando a nuestro alrededor”.

Bo, uno más en la familia

Para las pequeñas, éste ha sido un gran cambio. No obstante, su madre está muy contenta con él. “Las niñas están felices y sanas. Les encanta su colegio y han hecho muchos amigos”. Además, como padres, Barack y Michelle Obama pueden estar orgullosos de ellas, pues son muy buenas estudiantes. “Están sacando muy buenas notas”, ha dicho la Primera Dama.

Como todos saben, desde hace menos de un mes, la familia Obama cuenta con un miembro más en sus filas. Se trata de Bo, el perro de agua portugués que el Presidente prometió que regalaría a sus hijas tras ganar las elecciones. Pues bien, Michelle también ha develado quién es la que se encarga de sacarlo para dar su paseo matutino. “Me levanto a las 5.15 a.m. para pasear al cachorrito. Es evidente que cuando tus hijos te piden un perro, tú también tienes que quererlo. Adoro a Bo”, ha confesado.