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El cantautor nicaragüense acompañado con su  guitarrista, Luis Manuel Guadamuz, y tecladista, Edwin Rayo, salió hoy hacia  la ciudad de Guatemala para cantar en el local TrovaJazz, un espacio artístico muy importante de esa localidad, donde además de compartir su música, asegura que  aprovechará la presencia de la prensa de ese país para declarar sobre los actos de violencia ocurridos desde el pasado mes de abril en Nicaragua. 

El intérprete de “Mi patria me duele en abril” también dijo que durante su presencia en el país vecino dará su “abrazo solidario” a los guatemaltecos por las víctimas de la erupción del Volcán de Fuego.

Luis Enrique Mejía comentó a El Nuevo Diario sobre los detalles de esta iniciativa, su postura respecto al recién suspendido diálogo nacional y el mensaje que llevará a Guatemala como artista y ciudadano nicaragüense.

¿Qué le motiva a llevar el canto nicaragüense a Guatemala?

Es una invitación de mi amigo el cantautor guatemalteco Rony Hernández, propietario de Trovajazz, un espacio muy importante en ese país para la música. En ocasión del 16 aniversario de Trovajazz pero también, celebrando mis 50 años de vida artística y por supuesto, para dar entrevistas con los medios (radio, prensa, tv) sobre los acontecimientos que desde el mes de abril han provocado esta crisis.

Los artistas nacionales están realizando presentaciones en el extranjero para apoyar a las víctimas, por su parte ¿va a continuar con más iniciativas como esta?

Así es, en la medida de mis posibilidades, en todos los conciertos que realice en el extranjero quiero denunciar lo que está sucediendo en Nicaragua, porque hay mucha confusión y noticias manipuladas sobre nuestra violenta y triste realidad. Además, algunos de estos conciertos serán organizados también para recaudar fondos para las víctimas de la violencia en nuestro país.

¿Cuál es el mensaje que va a compartir con nuestros hermanos guatemaltecos?

Mi mensaje fundamentalmente es que necesitamos seguir luchando por la libertad, la democracia y la paz, que siempre ha sido el contenido de muchas de nuestras canciones, en esta vieja aspiración por tener una patria libre donde se respeten los derechos humanos. Pero quiero aprovechar también estos dos eventos para dar mi abrazo solidario al pueblo de Guatemala por las víctimas de la erupción del Volcán de Fuego, que hace unas semanas enlutaron a miles de familias.

Después de dos meses de crisis, ¿cuál es su llamado como artista y ciudadano nicaragüense?

Mi llamado es a parar la represión de la policía y los cuerpos parapoliciales. Detener la ola de odio y violencia que se ha provocado en todo el país y que ha puesto a Nicaragua, después de que con orgullo hablábamos del país más seguro y más próspero de la región, en un país lleno de luto y dolor por la represión que ha provocado más de 200 muertos y una enorme cantidad de heridos y todavía muchos presos y desaparecidos.

Por otra parte, llamo a continuar, aún con todos los problemas y la intolerancia, con el diálogo nacional, la única llave que podrá abrir las puertas del entendimiento para garantizar la paz en Nicaragua. No cabe ninguna duda que la gran responsabilidad de todo esto recae principalmente en el Gobierno, pero la sociedad civil debe también hacer una reflexión profunda. Por esta razón, es muy importante la presencia de las Naciones Unidas, la OEA y la comunidad Europea y sus comisiones respectivas, para poder tener una verdadera investigación de estos hechos lamentables. Tengo mucha confianza, admiración y respeto, especialmente, con los jóvenes de la coalición universitaria.

Recientemente ha compartido dibujos y canciones sobre Nicaragua ¿cómo el arte puede contribuir en estos momentos de dificultad?

Hace 50 años vengo trabajando en la música y el canto, desde que me decidí por el oficio de ser un trovador errante y no pienso jubilarme... pero también he dedicado un espacio importante a la poesía, desde los años noventa, el cuento y la prosa desde el año 2,000 y, últimamente, hace aproximadamente 12 años, al dibujo. Todas estas formas de arte me permiten expresar mis sentimientos de amor, desencanto, esperanza y siempre, a partir de mis raíces y mis influencias, compartir con mi pueblo y el mundo, el deseo inmenso de continuar la lucha incansable por la felicidad propia y de los demás. Soy un convencido de que el arte y la cultura son, indudablemente, herramientas necesarias para el progreso y la construcción de un mundo mejor, más humano y solidario. Me gustaría personalmente que en la nueva Nicaragua tuviera una mayor y mejor atención la educación, la salud y el trabajo digno para todos. Las viejas utopías de la igualdad, la justicia social y libertad de expresión aún están intactas.