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Cerca de dos millones de euros al mes es lo que se ha estado gastando Johnny Depp en las últimas décadas, según el despacho de abogados que recientemente hizo una denuncia al actor de 55 años por no pagar un préstamo destinado a evitarle una crisis financiera todavía mayor. ¿Y en qué ha estado despilfarrando tanto dinero exactamente el protagonista de “Piratas del Caribe”?

Pues entre otras cosas, en mantener a sus 40 empleados, sus 45 vehículos de lujo, pagar los gastos de sus múltiples propiedades y uno de sus vicios más caros después de la compra compulsiva de obras de arte: el vino tinto, en el que él mismo asegura haber desembolsado más de 25,000 euros al mes; esto sumado a lo que le cuesta mensualmente volar en aviones privados.

Según una entrevista concedida recientemente por el propio Depp a la revista Rolling Stone, entre algunos de los caprichos más absurdos del intérprete constan los 5 millones de dólares pagados por lanzar al aire con un cañón las cenizas de un amigo suyo, o el tener un médico disponible en exclusiva para él las 24 horas del día.

Pero Johnny no es el único en estar al borde de la ruina por llevar un tren de vida insostenible incluso para un multimillonario. Burt Reynolds, Nicholas Cage, Mike Tyson, Tori Spelling, Lindsay Lohan o el rapero 50 Cent son otras de las estrellas con malas inversiones y gustos demasiado caros. A Lisa Marie Presley, sin ir más lejos, nada le queda ya de la fortuna -unos 100 millones de dólares- heredada de su padre, el rey del rock.

Justamente con ella estuvo casada fugazmente otro de los famosos arruinados, en su caso, al momento de su muerte. Hablamos de Michael Jackson. El rey del pop se fue dejando atrás un reguero de deudas aunque una vez muerto pasó a ser uno de los más ricos del cementerio gracias a la adquisición de derechos sobre canciones, entre otros, de Los Beatles. Entre sus caprichos en vida más sonados consta la compra del rancho Neverland, cuyo mantenimiento le costaba sobre los 4 millones de dólares al año; una mansión al más puro estilo Pablo Escobar, en la que además de un parque de atracciones tenía un zoo con llamas, tigres, jirafas y un chimpancé que solía acompañarle en sus giras.

Y eso sin contar el dineral que se gastaba en cremas para tratar su vitíligo o en los regalos que les hacía a sus amigos (como las joyas que le compró una vez a Elizabeth Taylor por defenderlo públicamente). 

Whitney Houston fue otra de las grandes derrochadoras. Dicen que el último millón que le quedaba en el banco se lo gastó en un viaje alrededor del mundo, justo antes de perder la vida en una suite del hotel Beverly Hilton. Desahuciadas y ahogadas en alcohol acabaron también en su momento Judy Garland, Anita Ekberg o Veronica Lake.