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En 1925, en la ciudad de La Habana (Cuba) nace Celia Caridad Cruz Alfonso, más conocida como Celia Cruz, la folclórica cubana que conquistó escenarios de todo el globo con su grito de “¡Azúcar!”

Sus inicios

Hija de un fogonero del ferrocarril y una ama de casa, contaba con tres hermanos y numerosos primos. Comenzó a cantar con las canciones de cuna que interpretaba a los más pequeños para dormirlos.

Participó en varias orquestas y espectáculos que recorrían Latinoamérica. Uno de los más destacados es el “El Caribe”, que tuvo lugar en el Hotel Hilton de La Habana. Según informa el diario español El País, que tuvo acceso a todos los documentos, fotos, contratos y demás pertenencias de la artista, en 1959 este hotel recibiría el nombre de “Habana Libre 2  y se convertiría por un tiempo en la oficina de Fidel Castro.

La cantante de “La vida es un carnaval” se vería obligada a ejercer el exilio en 1960, marchándose a México junto con su orquesta en aquel momento, La Sonora Matancera. Todo esto se dio, según las fuentes de entonces, aparte de por la mala relación entre Cuba y Estados Unidos, porque a pesar de que Fidel Castro se declaraba fan de la cantante, a ella no le gustaba que le dijesen qué y dónde cantar.

Estrella internacional

Durante un año estuvo afincada en el país mexicano y se traslada a Estados Unidos, donde se casaría en 1962 con Pedro Knight, su único esposo. Ambos dejarían la orquesta y Celia comenzaría su carrera como solista, con Knight como su mánager.

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A partir de este momento, se convierte en todo un referente para la música cubana y para todos los migrantes de EE. UU., que como ella tuvieron que marcharse de Cuba, además de ser una estrella internacional que junto con otros cantantes latinos dieron al género de la salsa el impulso al éxito que tanto tiempo llevaba esperando.

Su voz no se acaba

Sin embargo, ella no se centró únicamente en la salsa y los ritmos latinos, también cantó rock o tango, y compartió escenario con intérpretes como el británico David Byrne, los españoles Jarabe de Palo y con la gaditana Lola Flores, “La Faraona”. Con esta última forjó una gran amistad e interpretó el dueto de “Burundanga”. 

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La “Guarachera de Cuba” no tuvo hijos, pero dejó un legado de más de 50 álbumes llenos de ritmo y alegría, y una biografía escrita en primera persona, “Celia, mi vida”. Incluso, después de su muerte se siguieron publicando álbumes, se han hecho musicales o publicado libros sobre la gran artista. 15 años después de su muerte, el 16 de julio de 2003, el grito de “Azúcar” sigue conquistando al  mundo.