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Desde joven, Yosman Eduardo Alvarado Guardado no desaprovechaba la oportunidad de participar en un sociodrama, declamar o bailar en los actos culturales en su escuela. 

Su primer encuentro formal con el teatro fue a sus 14 años, al ser parte de la red de teatro municipal en Chinandega, promovida por el Programa Voz Joven, con el cual recorrió diferentes ciudades de Nicaragua en festivales. 

“Sentí que era todo integral. Me conecté de inmediato con el baile, la música y la interpretación. Se me sacudió el corazón y sentí que podía hacer un cambio social”, comenta Alvarado. 

Aunque en su familia no hay referencia actoral, Alvarado se motivó en estudiar Trabajo Social y paralelamente Arte Dramático en la escuela de teatro Justo Rufino Garay, en Managua.

Actualmente se forma como instructor en teatro popular con énfasis en prevención de la violencia en la niñez y adolescencia con la escuela nacional de teatro popular Julio Vargas Movitep, en Matagalpa.  

Comienza el aprendizaje

A sus 24 años, Alvarado tiene experiencia en el escenario con actores nacionales y locales con obras de teatro de construcción colectiva. 

El público pudo apreciar su actuación en “El amor de Don Bill Ette”, presentada en el teatro Justo Rufino Garay, con lleno total de la sala principal por varios fines de semana. 

Desde el grupo de teatro Nueva Generación, “Me cuido porque me quiero”, “No me toqués”, “Bajo el mismo trapo” y “Los Inmigrantes”, refuerzan su experiencia en actuación y dirección colectiva. 

“El teatro es interdisciplinario y estimula la creatividad, el lenguaje corporal, y brinda una perspectiva más amplia de la vida. Estoy en la búsqueda de identificar mis emociones, mis necesidades como actor para apropiarme de una estructura dramática”, detalla el actor. 

 “Recuerdo que Lucero Millán nos decía ‘Si no salen buenos actuando, saldrán mejores personas’. Con el teatro, cada vez que interpreto soy feliz. Soy el personaje que quiero ser”, cuenta Alvarado con un sonrisa en su rostro. 

Mayo 2018 

A un mes de la crisis sociopolítica en Nicaragua, Alvarado se anima a formar a 20 jóvenes en riesgo de la comunidad La Tejana, en Chinandega, para crear grupos de teatro comunitario con el apoyo de la Casa del Joven Voluntario y Chinantlán.

Ante la inseguridad y falta de oportunidades que hay en Nicaragua, ser actor es un reto para el chinandegano. 

Es por ello que Alvarado considera oportuno intervenir culturalmente, ya que a diario se observan en la televisión o redes sociales imágenes de muertos, secuestros y represión en el país. 

“Me revitaliza. Estoy activo y comparto técnicas básicas de teatro por medio de juegos  para sobrellevar la inseguridad que hay en Nicaragua”, puntualiza Alvarado.