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Para Ricardo Cano, experto museólogo español, los museos en España y Latinoamérica “están perdiendo su alma”, debido a la falta de narrativas y de estrategias que animen al público a cruzar el umbral de la cultura.

“Nosotros también somos consumidores de ocio, que a veces preferimos ir a dar un paseo por un centro comercial que visitar un museo, con lo cual algo malo está ocurriendo, y creo que es precisamente que los museos se están quedando sin alma”, señaló Cano en el I Encuentro Internacional de Museos en La Paz.

El español participó con su ponencia “Reinvención de los museos”, acompañado de otros expertos de distintos países, en el Museo Nacional de Etnografía y Folclore de Bolivia.

“Si salgo del museo sintiendo que soy la misma persona, no ha funcionado esa relación museo-yo. Si siento entusiasmo, ha funcionado fantástico, sobre todo si salgo haciéndome preguntas”, explicó.

“Ese es el museo con alma, el museo que es capaz de mostrar su mejor cara”, agregó Cano.

Para este museólogo con más de 25 años de experiencia internacional, las claves para recuperar el público son la diversión, la capacidad socializadora y las visitas en familia.

“Sabemos por los estudios que la gente valora mucho la experiencia cultural didáctica, una experiencia divertida que sea cultural gana por encima de cualquier otra”, apuntó.

Cano también estableció similitudes entre la situación española y la latinoamericana, cuyos problemas económicos han facilitado la evolución de la creatividad.

“Nosotros hemos vivido una crisis económica terrible, otros países en Latinoamérica no conocen otra cosa que la crisis, con lo cual eso fomenta la creatividad”, comentó.

Además, Cano se refirió a los “héroes” que se desviven para mantener los museos abiertos a pesar de las adversidades económicas de los últimos años.

Para revertir esta situación, el museólogo plantea la “amabilización” de los museos, en el sentido de acercar la cultura a todos los espacios y evitar ese cierto elitismo que a veces sobrevuela los museos.

“Tiene que venir de la mano de la amabilización, de convertir al museo en un amigo. La innovación tiene que ver con crear los mecanismos suficientes para que el museo sea un amigo y no tanto una institución que a veces nos da miedo”, concluyó.