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Cualquier parecido con la realidad de tener 12 horas para delinquir legalmente es mera coincidencia. (Quien entendió, entendió).

“12 horas para sobrevivir” no es más que una mediocre y decadente película ambientada en el año 2020, y siendo la cuarta entrega (y precuela de las demás) perdió el total ingenio de su comienzo, pero a su vez, ha ganado un escaño en su pequeña capacidad de denuncia para convertirse en una heredera directa del género blaxploitation con la era de Donald Trump.

Tras tres interesantes entregas del director James De Mónaco, en esta precuela se narra el inicio del “experimento social” que consiste en otorgar a la población 12 horas de total desenfreno y libertinaje para que descarguen toda la violencia, la maldad, las miserias y  resentimientos contenidos en un ambiente sin lógica conductora ni coherencia alguna con las diferentes situaciones expuestas demasiado exageradas en cada burda y barata escena de este cinta. 

En este filme la acción queda reducida a las calles de Staten Island, donde el 95% de sus habitantes son de color negro y esto acentúa un poco más el racismo a medias, mostrando (una vez más) a los negros como una población y sociedad altamente delincuencial, ligada confusamente y compartiendo escenario con el Ku klux Clan de esa supuesta próxima época, sin faltar el superhéroe afroamericano que no sufre más que una leve cortadura en uno de sus brazos, luego de sobrevivir a la muerte en exactamente 13 ocasiones, lo que convierte a esta película aún más sin sentido lógico de lo que ya es, y poner a prueba una teoría sociológica que ventila la agresión por una noche en una comunidad aislada, los pocos protagonistas de color blanco son crueles, pero no asesinos, los actores negros, todos son asesinos perpetradores de los peores ataques de violencia desmedida en esta entrega y eso no es correcto ni aceptable desde la óptica cinéfila social, todo este desenvolvimiento desencadenó en este fracaso taquillero a pocos días de su estreno en Estados Unidos, teniendo hasta el día de hoy una crítica mundial de 4.4/10, sin alcanzar ni la mitad de aprobación decorosa cinematográficamente hablando.

Mi valoración final es la siguiente: fotografía: no la identifiqué, dirección: escasa, montaje: simple, llano y barroco en algunos minutos, producción: malísima, actuación: sin nada qué destacar, efectos visuales: sin mayor relevancia, efectos especiales: dos que tres escenas mal enfocadas con lo que en realidad se quería transmitir (muy malos), edición de sonido: aceptable. Ante lo mencionado: cero estrellas para esta película por ser una cinta aburrida, plana y nada interesante.