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El silencio era relajante mientras la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío acogía a un público ansioso por adentrarse en el romance que la ópera ‘La Boheme’, del gran compositor lírico Giacomo Puccini, arropó con su canto, actuación y música, este miércoles, en su primera de dos presentaciones prometidas en Nicaragua.

Dicha obra está dividida en cuatro actos, en donde todos y cada uno hacen alardes de la hermosa poesía inspirada y pensada por Puccini. La obra, escrita en el idioma natal de su creador de origen italiano, fue eficazmente traducida a castellano mediante la instalación de una pantalla gigante colocada al lado derecho en lo alto del escenario. Presentó detallados los parlamentos con el nombre del actor que lo interpretaba en su momento.

Esto definitivamente le dio otro sentido a la obra, cuando el espectador puede entender lo que el actor manifiesta. Es placentero escuchar las resonantes y conmovedoras entonaciones que cada uno de ellos, entre soprano, tenor, barítono y bajo; hacen vibrar de emoción a los sorprendidos espectadores.

Ocho personajes componen la hermosa obra, que aborda la historia de un limpio y apasionado amor entre Rodolfo (Scott Piper) y Mimi (Karin Wolverton), misma que al final de la obra muere dejando a su amado triste y desconsolado.

Cada escena de esta trágica obra de amor es acompañada por la Camerata Bach y músicos invitados al mando de Roberto Sánchez Ferrer, Director musical de incontables funciones de óperas, así como el Coro de la Ópera de Nicaragua y el Coro de la Academia Nicaragüense de la Música; quienes complementaron en el andar de la puesta en escena dándole el toque armonioso y oportuno por cada gesto y cada palabra de sus actores.

No está de más mencionar lo acogedor del escenario en donde la escenografía se lució con mínimos detalles, de esos que adornan un hogar, un espacio íntimo y acogedor. Sobrio, sencillo y espacioso, lo que dio chance a los actores y actrices para desenvolverse mejor. Los cambios de escenografía fueron del mismo modo los ideales para ambientar perfectamente la obra y sus escenas.