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Con una actividad cultural casi “desértica”, la venta de sopas, nacatamales, productos lácteos y cupcakes han sido opciones laborales para algunos artistas nicaragüenses, quienes han decidido abandonar momentáneamente los escenarios para no rendirse ante una crisis que ha golpeado al país por casi cuatro meses.

Norma Helena Gadea

La reconocida cantante nicaragüense Norma Helena Gadea, que interpreta la canción popular “Pajarita de la paz”, confiesa que ha tenido que vender en su casa desde nacatamales hasta sopas, debido a su condición de salud y también por la difícil situación que atraviesa el país.

Gadea expresa que las ventas de las comidas no les suplen todas sus necesidades pero que, sin duda, son un buen apoyo.

Considera que lo importante es “sobrevivir con dignidad”  y que los artistas nacionales deben “enfrentar esto con la esperanza en Dios que esta tormenta espantosa pronto va a pasar”.

Juan Solórzano

Con una larga trayectoria en los escenarios, el cantante y compositor Juan Solórzano también ha optado por ganarse la vida de diferentes formas.

El artista, quien antes de la crisis solía dar clases de guitarra a niños mayores de 14 años, revela que las enseñanzas de música ya no son una opción, pues de 10 estudiantes que tutoraba ya no tiene ni uno.

Payaso Ponky.

“La violencia no para y la economía está mal. La música siempre sufre en las crisis. Los padres prefieren usar ese dinero para para alimentos y pagar deudas, aunque sepan que la música es un instrumento de relajación ante una crisis como la que atravesamos, no es fácil y lo entiendo”, expresó.

Solórzano afirma que sus ganancias económicas se han reducido a la mitad y que por eso también se ha dedicado a hacer arreglos musicales.

 “Hago algunas grabaciones de gente que vive en el extranjero, amigos, cantautores, aunque no me considero arreglista, pero tengo algunos conocimientos para vestir a una canción. Gracias a la tecnología se puede lograr eso pero no es un ingreso fijo”, contó.

“Las cosas se han puesto muy peligrosas en estos últimos meses y la mayoría de los músicos corremos peligro. Queda crear y recurrir a la divulgación en las redes. Las crisis no son eternas, la música sí”, agregó el artista. 

Payaso Ponky

Antes del 18 de abril, Jimmy Ramos, un artista circense conocido como “Ponky Manía”, realizaba cada semana entre cuatro a cinco espectáculos, los primeros  60 días en tiempo de crisis un evento por semana, sin embargo, hoy no hace ninguno. 

Prío Sánchez.

Ramos, de 22 años de edad y estudiante de segundo año de Administración de Empresas, los lunes y los jueves se dedica a ir “de venta en venta” ofreciendo queso. 

 “A inicios de mayo fui a una actividad en  Boaco y en las cercanías al tranque de Las Banderas conocí a algunos comerciantes que traían queso a Managua. Me acerqué y pregunté por el precio, el cual me asustó, ya que era muy barato. Compré lo que pude y luego me pregunté qué haría con él y pues me fui a las ventas de mi comunidad a ofrecerlos”, cuenta el artista, quien desde hace nueve años se enamoró de los malabares.

“En medio de los alboroto seguí llegando a los tranques a comprar lácteos, pero cada vez era más peligroso. Los ‘tranqueros’ empezaban a sospechar que tal vez yo trabajaba para la Policía, así que me tocó ir a otros puntos”, agrega.

Sobre su economía, indicó que para él es mejor “tener un ingreso bajo pero fluido que cubrir una fiesta infantil una vez al mes”.

Desde hace dos semanas Ramos, quien también es animador de eventos, inició a promocionar sus servicios artísticos en redes sociales y denunció que para los artistas que se han pronunciado en contra del Gobierno las oportunidades son más escuetas, pues las instituciones estatales no contratan a “terroristas”, indicó.  

Prío Sánchez

Prío Sánchez, guitarrista de LecheBurra, baterista de Momotombo y Digan Whisky, se suma al sector emprendimiento con su panadería artesanal “Sombreritos”.

Y aunque manifiesta que la música “siempre sigue viva”, su actividad artística se ha paralizado. “En los últimos meses no nos hemos presentado más que en las marchas y plantones cívicos”, señala.

Sánchez acepta que en Nicaragua la mayoría de músicos han estado en paro desde hace meses y que el amplio menú cultural y laboral para los músicos nicaragüenses ya no existe. “Antes tenía entre 6 a 8 conciertos al mes, ahora ninguno”, detalló. 

Sobre los “Sombreritos” mencionó que son cupcakes con forma de sombrero, una idea inspirada en una receta familiar, la cual incluye ingredientes como: leche condensada, almendras, lecheburra, entre otras. El producto tendrá como primer punto de venta la Pizzería RockMunchies.

“Emprender es duro y más en los momentos que estamos pasando, pero tenemos que ser positivos, realistas, trabajar duro y lo más importante, ayudar a nuestro país a salir adelante de esta crisis”, concluyó el joven músico.