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El cantante panameño Rubén Blades, un referente en la salsa que le hizo famoso, está inmerso en proyectos con otros géneros musicales, entre ellos el rock y reggae, a los que quiere dedicarse ahora porque “tengo más pasado que futuro”, al recordar que ya cumplió los 70 años.

“Tengo 70 años, no sé cuántos años más de salud tengo ni cuántos más voy a tener para hacer trabajo. Tengo 50 años de estar trabajando salsa, lo que hice ahí está”, indicó.

El cantautor que asistió en Nueva York a la presentación del documental “Yo no me llamo Rubén Blades”, que abrió el Festival de Cine Latino HBO, explicó que está grabando varios discos, uno de ellos con el tecladista Enrique Becerra en Panamá junto a una banda que se llamará Paraíso Rock Band, de su país.

Agregó que cuando los proyectos en los que participa salgan al mercado no usará su nombre. “Voy a poner otro nombre porque la gente va a creer que estoy haciendo el mismo trabajo” de salsa, afirmó.

A lo largo de sus 50 años de carrera, el intérprete de “Decisiones”, “Pablo Pueblo”, “Ligia Elena” o “Pedro Navaja”, entre otros éxitos, ha trabajado en proyectos con otros artistas.

Aseguró que lo mejor de esos 50 años ha sido “la inversión que hice en mis amigos y en mis amigos músicos”. 

“Rubén Blades no es mi nombre” dirigido por el también panameño Abner Benaim que le acompañó ayer a la presentación, recorre 50 años de carrera del artista, quien habla sobre su infancia en Panamá, del primer tema social que escribió en 1969 y cómo nacieron otros, cómo comenzó en la música y llegó a las Estrellas de Fania, una relación que “fue de la alegría a la decepción”.

También del periodo junto a la orquesta de Willie Colón, con quien grabó muchos temas de índole social como Tiburón, de su trabajo junto a otros artistas y como actor, y de su hijo, a quien conoció cuando este tenía 37 años.

Benaim presenta un retrato íntimo de Blades, quien señala en el filme que “no me siento viejo pero tengo que entender que no soy un chiquillo. Por eso siento la necesidad de irme moviendo en otra dirección y hacer otras cosas”.

Entre los diversos temas que toca, el excandidato a la Presidencia de su país y exministro de Turismo, afirma que escribe “cuando algo me molesta”.

Y recuerda que ha compuesto más de 200 canciones, que cuando canta “estoy en un sitio de felicidad, en un sitio donde regreso a mi punto del alma pura, regreso a ese lugar donde están las mejores cosas y viven los mejores ángeles al carácter mío, allí voy”.

Un tema presente en el documental, que según el director le tomó tres años, es el de la muerte y según Blades es porque es “algo que ahora tienes más presente” y aseguró que la muerte del salsero Cheo Feliciano, exintegrante de la Fania, y la del músico español Paco de Lucía “me dejaron en shock”.

“A pesar de que uno está consciente (de la muerte), llega un momento en que tienes que ponerte a pensar, a organizar tu tiempo, a tener plan A y plan B. En los 70 vas ya en la última recta y no voy a tener 70 años más”.

El director Benaim (Invasión) señaló que el gran reto que enfrentaba con este proyecto era convencer a Blades (que le dijo que sí de inmediato) y que no fuera adulador, “como si estuviera haciendo un homenaje a un santo”.

“Lo admiro y respeto, pero no quería que eso fuera lo único que se viera. Otro reto era que él tiene una carrera positiva y cómo explicar ese mensaje que ya tiene público. No me necesitaba a mí” para ello, señaló.

“Lo que hicimos fue tratar de que tuviera alma, como sus canciones, como sus letras, y sabemos que es una pieza incompleta porque no cabe su vida en 90 minutos”, afirmó sobre el documental, que ganó el premio del público en el festival South by Southwes (SXSW) en Texas este año.