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Con la metáfora de la mochila que carga el ser humano a cuestas desde la infancia, como el espacio común en el que guarda las vivencias de siempre, José Vladimir Soto Alegría presentará su quinto poemario este viernes en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica.  

De una conmoción política-social surgida en 1990 nace su espíritu poético como una respuesta a las inquietudes de un joven que había vivido la experiencia del servicio militar. Fruto de la dicotomía entre el ser y no ser fue dando rienda suelta al ímpetu de los versos aunque, como muchos escritores, producía solamente para él.

Su primer trabajo lo tituló “Febrero”, sin embargo, decidió permanecer bajo la sombra del anonimato hasta que en 2001 decidió atender una convocatoria realizada por la asociación cultural  Camino, en la que participó con 8 poemas de los cuales 5 fueron publicados en la compilación presentada bajo el título “Plumas en vuelo”, en 2002.

“Ya ahí di lo que no había dado, no lo había dicho a nadie y fue la primera vez que salió a la luz mi poesía”, compartió.

Después de romper la crisálida decidió seguir el vuelo y ha publicado los poemarios “Agitación en Silencio”, “Estampido de Fuego” y “Entre fuego y hielo”, además del libro de cuentos “Zanganarra”.

Presentación 

Este viernes en el INCH, a las 4:00 p.m., presentará “La mochila abandonada”,  en un conversatorio en el cual también participará el cantautor Ofilio Picón, quien ha musicalizado algunos poemas de Soto.

“La mochila abandonada es la mochila que cargamos desde la infancia, es la vida misma, es la vivencia que nos hace ser más sensibles, más humanos, más solidarios, o quizás podría atreverme a decir que no solamente ver un reto sino ver la forma en la que vamos adquiriendo nuevos compromisos que se nos puedan presentar”, comparte Soto Alegría. 

Aunque asegura que no es la parte medular del poemario, reconoce que la Cruzada Nacional de Alfabetización es uno de los eventos que más lo marcaron y por ello lo integra en este libro por considerarlo fuente de cultivo de valores y principios. 

“Yo creo que para esta generación debe ser un reto tomar esa mochila y continuarla, no es que debemos pensar ‘esto ya se hizo’ sino que debe seguir, porque es una lucha cotidiana para no dejar en el camino esa mochila por la cual nos esforzamos y trabajó mucha gente que se enamoró de un imaginario y fue por eso a esa gesta”, enfatiza.

Este escritor con una conciencia ecológica determinante también reconoce el trabajo de los voluntarios que cuidan el medioambiente, a quienes ve prácticamente como héroes.

Secciones

“La mochila abandonada” consta de tres secciones. La primera es “Bienquerencia”, en la cual recoge la poesía del amor, de la alegría y también del desamor.  Es la vida cotidiana de cada ser humano en sociedad. Para él, abre las alas a un espacio de humanidad sin atropello.

“Entre flora y fauna” es el segundo apartado y, según el autor, posiblemente sean pocos los poemas que lo conforman, pero son intensos porque es “ver y poner los ojos, el rostro, nuestras manos hacia los despeñaderos hacia los que estamos trabajando, porque no estamos trabajando para la vida ni para el futuro ni para el bien común, estamos hablando y pensando en que hoy resuelvo sin saber qué será del mundo mañana. Es una autocrítica, porque a veces miramos una basura en el carro y lo que hacemos es tirarla, contribuyendo a la destrucción de la biodiversidad”. 

“Cosmovisión” cierra el triduo temático y en ella hay poemas existencialistas, de crítica social y con una dosis de cómo ve los temas de orden público y político, es la catarsis del hombre hacia el mundo en que habita.