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Burt Reynolds, el galán que se estrenó con papeles de indígenas en su juventud gracias a sus facciones cherokee y pasó a darle vida en los setenta al astuto y seductor bigotudo de los más taquilleros filmes de acción, murió este jueves a los 82 años de un paro cardíaco en un hospital de Florida.

Este audaz, cómico, cínico y mujeriego personaje de la pantalla grande y chica conquistó las salas de cine y el amor de las también actrices Loni Anderson, con quien estuvo casado seis años y adoptó un hijo, la británica Judy Carne, fallecida en 2015, y Sally Field, entre otras muchas.

El protagonista de “Deliverance-Defensa”, “Los caraduras” (“The Smokey and the bandit”), y “Boogie Nights”, por la que recibió su primera y única nominación al Óscar, compaginó cintas de acción y comedia, vivió su época dorada durante la década de 1970 y se mantuvo activo hasta la actualidad.

A pesar de los años, Reynolds siempre lució su espeso bigote, pobladas cejas y sonrisa pícara, aunque sí mostraba ya ciertas dificultades para caminar que achacaba a lesiones sufridas a las “acrobacias” que realizó durante las escenas de acción de sus películas.

Nacido en Michigan en 1936, su notable éxito de taquilla dominó en Estados Unidos a finales de la década de los 70 y 80, sin embargo, terminó sin un Óscar, pero sí con dos Globos de Oro y un premio Emmy.  

Reconoció públicamente su error al rechazar personajes míticos del cine como Han Solo, de la saga “Star Wars”, Michael Corleone, en la trilogía de “El padrino” o encarnar a James Bond, decisión que calificó de “idiota”. “Sé que soy viejo, pero me siento joven. Y hay una cosa que nunca me pueden quitar: nadie se divirtió más que yo”, escribió en una de sus memorias.