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Joan Morgan de Parajón es una mujer risueña, amable, expresiva, dulce, observadora, reflexiva, pianista, flautista, cantante de ópera y destacada en la dirección coral, así como maestra de música y forjadora de destacados talentos en el arte de la música y el canto. Ha invertido 50 años de trabajo en la dirección coral y en la educación musical con dedicación, haciendo una contribución de calidad en el desarrollo de la cultura nicaragüense. 

Joan nació en Oak Park, Illinois, Estados Unidos, el 27 de abril de 1936. Hija de Carl Franklin Morgan (8 de noviembre de 1893-agosto de 1987), de profesión ingeniero eléctrico, nacido en Colorado, EE. UU. y de Martha Fleming Sleeper Morgan (4 de diciembre de 1894-5 de mayo de 1985) maestra de piano, natural de Billings, Montana. 

La artistas tuvo dos hermanos mayores: Dorothea y Franklin, ya fallecidos. Joan estudió música en Denison University en Granville, Ohio, donde recibió su Licenciatura en Música. Allí conoció a Gustavo Parajón  Domínguez (1935-2011), nicaragüense, destacado médico-internista, experto en salud pública, pastor bautista, quien sería su esposo y compañero de misión en Nicaragua por 51 años.  

En el auditorio del parque Japonés, el viernes 28 de septiembre del año en curso, la Dirección del Teatro Nacional Rubén Darío y la Primera Iglesia Bautista de Managua rindieron un merecido reconocimiento a Joan Parajón por sus 50 años de servicio en el ministerio de la música, la dirección coral, así como en la promoción de la música sacra-popular, el canto en la niñez, en la juventud y en la liturgia cristiana. 

En el acto tomaron la palabra el profesor Ramón Rodríguez, director del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD); Sixto Ulloa Doña, procurador especial de Participación Ciudadana; Lidya Ruth Zamora Cortés, rectora de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli); el ingeniero Manuel Zamora, presidente de la iglesia bautista Getsemaní; el profesor Gilberto Aguirre, director de Programas de Cepad; el doctor Tomás Téllez-Ruiz, vicerrector de la Upoli y la doctora Cathy Strachan, amiga de Joan.

La orquesta Rubén Darío dedicó un concierto de música nicaragüense a Joan, expresando gratitud y admiración a la magnífica labor de Joan, al servicio de la Iglesia, del pueblo y de la cultura nacional. 

Durante el acto, Joan bailó con alegría “el Solar de Monimbó”, acompañada de las voces y palmas de los presentes.

Personas muy cariñosas

En su alocución, Joan expresó: “El 28 de septiembre de 1968 llegamos a Nicaragua en nuestro jeep Toyota Land Cruiser. Acompañándonos en otro jeep la familia de Alejandro Martínez. Habíamos manejado desde Ohio para comenzar una vida nueva aquí, una vida de servicio a nuestro Dios y a nuestros prójimos. Mi esposo Gustavo Parajón había ido a los Estados Unidos para estudiar Medicina y su amigo Alejandro también fue para estudiar y regresamos juntos con nuestras familias. Con nosotros venían nuestros hijos: Marta, de 4 años y David, de 2. Yo había visitado Nicaragua dos veces antes, pero no tenía idea cómo sería vivir aquí. ¿Dónde iba a cantar y enseñar música? ¿Me aceptarían aquí?, me preguntaba! Desde el principio, cada persona que conocí en la Primera Iglesia Bautista y en el Conservatorio Nacional abrió sus brazos hacia mí con un cariño muy especial. Nunca había conocido personas tan cariñosas en ningún lado. Ustedes los nicaragüenses son muy especiales con sus abrazos! Me sentí en casa desde el principio”. 

Joan continuó relatando: “Nunca me imaginé todo lo que iba a pasar en Nicaragua… cuatro años más tarde, un terremoto en 1972 cambió todo en Managua. El coro de jóvenes que yo había formado en la iglesia ya no existía, porque todos se fueron de Managua.

El conservatorio donde yo estaba dando clases de flauta y canto tuvo que mudarse de la Mansión Teodolinda, a una casa en la Colonia Dambach. Quiero enfatizar que Ernesto Rizo fue muy fino conmigo en el Conservatorio, dándome oportunidades para cantar como solista y tocar mi flauta y dar clases. Comencé a trabajar con el Coro Parajón-Domínguez en la Primera Iglesia Bautista en 1975, el coro que mis suegros, reverendo Arturo Parajón y Doña Beatriz Domínguez formaron en 1922.

Ellos fallecieron en 1951 y 1954. El coro comenzó a crecer e hizo presentaciones en Puerto Rico, Costa Rica, El Salvador y República Dominicana. 

En el teatro y en la iglesia

El coro se presentó todos los años en el Teatro Nacional Rubén Darío y en nuestra iglesia, dando 2 o 3 conciertos cada año, además de cantar en la iglesia cada domingo. He conocido a Ramón Rodríguez desde los años en la Colonia Dambach, cuando era un joven y me siento orgullosa de todo lo que él ha podido hacer en formar nuevos músicos en Nicaragua y tocar el oboe tan lindo! Hemos trabajado juntos desde el año 1974 en varios proyectos.

Agradezco mi amistad con Raúl Martínez, Jeffrey Rubens, Horacio Guerra, Rubén Zapata, Carlos Martínez y César Bermúdez, entre otros, quienes han tocado con el coro en muchas ocasiones”. 

En 1994, Joan y su amiga Georgia Rendle formaron un coro con privados de libertad de la cárcel Modelo, conocido como el Coro Libertad. Este coro existió hasta 2014, o sea, 20 años y cantó en el Teatro Nacional y varias iglesias. Joan considera que esto es algo que vale la pena comenzar de nuevo porque la música es un instrumento de cambio muy profundo en la vida humana. 

Joan también trabajó con el coro de Niquinohomo. El Coro Parajón-Domínguez dio conciertos con el Coro Arpegios de Jinotepe, con Marlon Matus como director.  

El Coro de Campanas de la Primera Iglesia Bautista fue fundado en 1992.  También Joan agradece a los miembros del Coro Parajón Domínguez, de 35 voces con una historia de 96 años.

Al concluir su discurso, Joan expresó: “Doy gracias a Dios y a mi familia que me ha apoyado en todo, cantando, trabajando y sirviendo a Dios. Gracias a Gustavo (que en paz descanse) quien tuvo una visión grande de lo que podíamos hacer en Nicaragua con la salud y con la música.

Marta ha dirigido el coro de niños en la iglesia por muchos años y ahora es la pastora de la iglesia. Toda su familia canta en el Coro Parajón-Domínguez. El hijo de Joan, David, y su esposa Laura son los fundadores de AMOS Salud y Esperanza que trabaja para mejorar la salud en las áreas rurales de Nicaragua.

Su hija menor, Rebecca, vive en los Estados Unidos. Joan está muy agradecida a Dios por su nuevo esposo, Raymond Stevens, quien le acompaña en todo. Ella iba a jubilarse del coro, pero no funcionó. ‘Pues aquí estoy a mis 82 años dirigiendo al Coro Parajón-Domínguez, y estoy feliz. Pido la paz en Nicaragua. Que Dios les bendiga. Ha sido un día inolvidable!”

La solista y experta en dirección coral lega a Nicaragua su amor, su disciplina, su experiencia y pedagogía en la enseñanza de la música y el canto. Promovió la himnología clásica y contemporánea de la comunidad bautista, metodista y reformada, así como la nueva himnología latinoamericana, el canto popular nicaragüense, así como la popularización en los coros de los clásicos: Handel, Mozart, Bach.